Las CUP quieren bolivarizar Cataluña

agosto 15 08:41 2017 Print This Article

César Alcalá

En febrero de 1936, tras la victoria del Frente Popular, el Komintern de Moscú decretó la inmediata ejecución de un plan revolucionario para España y su financiación. Entre los planes estaba la eliminación de los militares que pudieran impedir la implantación de un régimen comunista en España. ¿A qué viene este comentario inicial? Lo mismo que estuvo a punto de pasar hace 81 años, ahora se puede volver a repetir de la mano de la república bolivariana de Maduro. Si hace años la franquicia de la URSS en España era el PCE, actualmente hay dos franquicias. A nivel español se conoce como Podemos y a nivel catalán se llama CUP. De esto vamos a habar en este artículo. Un tema preocupante que debemos erradicar como en la década de los treinta del siglo XX.

Vamos a dar varios datos. El 25 de noviembre de 2011 se aprobó la Assemblea Nacional Catalana. El 10 de diciembre del 2014 Anna Gabriel, la dirigente de Podemos en Castilla-La Mancha María José Aguilar y el padre de la miembro de ETA Kizkitza Gil San Vicente y 35 personas más viajaron en un avión fletado por el Gobierno de Nicolás Maduro desde Madrid a Caracas, donde se organizó un congreso en el que se firmaron resoluciones a favor del derecho a la autodeterminación y al proceso de paz en el País Vasco. El 27 de julio de 2016 Junts x Si y CUP aprobaron en el Parlament de Catalunya las conclusiones de la Comisión de Estudio del Proceso Constituyente. Estos tres aspectos clave para darnos cuenta de la operación de las CUP para convertir Cataluña en un régimen bolivarista.

Decíamos que la Assemblea Nacional Catalana fue aprobada el 25 de diciembre de 2011. Desde entonces hasta hoy en día se ha mediado para convertirla en un satélite de las CUP. Las personas relevantes que la fundaron han sido sustituidos por personajes de segundo plano y vinculando sus movimientos a las propuestas de las CUP. Recordemos que la única persona imputada por las conclusiones del proceso constituyente es Carme Forcadell. Curioso que un proyecto ideado por las CUP haya tenido sólo un culpable y este sea la primera presidenta de la Assemblea. También esto es curioso. Las siglas de esta Assemblea es ANC, así la conoce toda la ciudadanía catalana y no catalana. Lo que ha impuesto Maduro en Bolivia se conoce como Asamblea Nacional Constituyente. Curiosamente ANC. Y la ANC catalana se define como popular, unitaria, plural y democrática. Semejante verborrea ha utilizado por activa y por pasiva Maduro en sus interminables discursos.

Imágenes difundidas por Antena 3

Que Anna Gabriel fuera a Caracas para hablar del derecho de autodeterminación no es casual. El congreso sirvió para encarrilar las posturas y adoctrinarlos en los bienes de la revolución bolivariana. Anteriormente los Castro adoctrinaron a Maduro, por eso Chávez tuvo muy claro quién sería su sucesor. Y los que estaban en Caracas tenían muy claro que debían adoctrinar a Gabriel para empezar a penetrar en la vida política catalana y, como antaño la URSS, convertir Cataluña en una colonia bolivariana.

Veamos un tema clave. Las conclusiones aprobadas el 27 de julio de 2016 son la llamada hoja de ruta. Sobre esta base se irían estructurando todas las leyes y decisiones para conseguir el propósito unilateral de independencia. Es decir, aquellas concusiones estructuran y dan forma a todo el procés. Pues bien, hay dos puntos clave que no pueden pasar desapercibidos. Me estoy refiriendo al 7º y al 9º. ¿Qué dicen? El séptimo dice lo siguiente:

  1. Tras la fase de participación ciudadana, se completará la desconexión con la legalidad del Estado español mediante la aprobación de las leyes de desconexión por parte del Parlamento de Cataluña y de un mecanismo unilateral de ejercicio democrático que servirá para activar la convocatoria de la Asamblea Constituyente. Estas leyes no son susceptibles de control, suspensión o impugnación por parte de ningún otro poder, juzgado o tribunal.

Y el noveno dice lo siguiente:

  1. La Asamblea Constituyente, una vez convocada, elegida y constituida, dispondrá de plenos poderes. Las decisiones de esta asamblea serán de cumplimiento obligatorio para el resto de poderes públicos y para todas las personas físicas y jurídicas. Ninguna de las decisiones de la asamblea será tampoco susceptible de control, suspensión o impugnación por ningún otro poder, juzgado o tribunal.

¿Por qué son claves? Si uno se acerca a la constitución bolivariana aprobada en 1999, en su Título IX, Reforma Constitucional, Capítulo III De la Asamblea Nacional Constituyente, leemos en sus artículos 347 y 348 lo siguiente:

Artículo 347. El pueblo de Venezuela es el depositario del poder constituyente originario. En ejercicio de dicho poder, puede convocar una Asamblea Nacional Constituyente con el objeto de transformar el Estado, crear un nuevo ordenamiento jurídico y redactar una nueva Constitución.

Artículo 348. La iniciativa de convocatoria a la Asamblea Nacional Constituyente podrán tomarla el Presidente o Presidenta de la República en Consejo de Ministros; la Asamblea Nacional, mediante acuerdo de la dos terceras partes de sus integrantes; los Consejos Municipales en cabildo, mediante el voto de las dos terceras partes de los mismos; o el quince por ciento de los electores inscritos y electoras inscritas en el registro civil y electoral.

Cambia el redactado, pero el mensaje es el mismo. Y no nos debe extrañar. Durante la comisión del proceso constituyente los de las CUP invitaron a asesores de Chávez y Evo Morales, los cuales habían redactado las constituciones de estos dos países y, de ahí, el mensaje idéntico que hemos podido leer.

Dicho de otra manera, las CUP están trabajando para que un camuflado bolivianismo se establezca en Cataluña. En un principio estableciendo las leyes -a través de las conclusiones aprobadas en 2016-; a continuación con la Asamblea Nacional Constituyente; y posteriormente reconvertirlo todo en un régimen que es muchas cosas, menos democrático. Como ha reiterado el propio Maduro: “la Asamblea Nacional Constituyente, originaria, plenipotenciaria, constitucional, permitirá enfrentar y encarar la situación que vive el país y encausar una solución verdadera, democrática, libre y definitiva”. Pues lo mismo piensan y quieren hacer las CUP con Cataluña.

A las CUP, a diferencia de Maduro, les faltan dos patas fundamentales para conseguir su propósito: financiación y ejército. Hay una incógnita: ¿quién será el Maduro catalán? Y lo peor -para nosotros lo mejor- es que vivimos en un país europeo, democrático y constitucional. España no permitirá que esto pase. Ahora bien, no nos podemos dormir porque, como hemos podido ver, la franquicia catalana de Maduro llevan varios años trabajando y no desfallecerán tan fácilmente.

César Alcalá

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