Violencia de género: otra perspectiva

Junio 26 20:58 2017 Print This Article

José Manuel Gómez

Es sin duda una de las mayores lacras sociales a afrontar como realidad, que supera incluso la propia ficción que desearía un cinéfilo de películas de terror; noticia que no corre tampoco el riesgo de caducidad para el editor por no ser novedosa, pues por desgracia, ya se está siendo bastante habitual,  ponerse  a desayunar casi diariamente  con tal amargo entremés en los telediarios, que más bien, parece recordarnos el Periódico “El Caso”, donde por cierto, se comentaba, que estaba estipulado un número determinado  máximo de crímenes; aspecto que al lector, en principio, le sonará lógicamente a una censura previa, propia de la época política del momento. Cuál será su sorpresa, cuando descubra que, desde siempre, es un protocolo  que siguen la mayoría de países con amplia cultura democrática, y con incuestionable  plena libertad de prensa y de expresión; pero donde lo primordial, no se limita a vender titulares morbosos, que al margen de la lógica alarma social que causan, -sin prácticamente ninguna ventaja en contrapartida, que no sea el beneficio económico personal del medio-; pues incluso, pueden llegar a excitar el cerebelo del hombre primitivo que llevamos dentro; por lo que un titular, nunca debiera expresar como alguna vez se ha publicado: “ La maté porque era mía”.

En principio, cualquier turista, podría sacar una conclusión verdaderamente aterradora de nuestro país, viendo simplemente las estadísticas. Nada más lejos de la realidad, pues esa lacra, desgraciadamente es patrimonio universal de la Humanidad, y donde nosotros afortunadamente, -dentro de lo desagradable que ya ello representa-, estamos situados a unos niveles  estadísticos muy inferiores a otros, tenidos  socialmente por  más avanzados.

Se indicarán cifras aproximativas, pues hay muchos países reacios a dar tal desagradable  información vital por razones obvias, y donde debemos interpretar, se darán aún, un mayor número de asesinatos de violencia de género. Así las estadísticas, del Centro Reina Sofía, nos indican que por ejemplo en el año 2003, y también en 2007 en el mundo,  podrían haber fallecido 63.000 mujeres – 21 por millón; es decir, una mujer cada 8 minutos. Guatemala y Salvador, ostentarían teóricamente el record del macabro Racing, con la friolera de 122 y 129  por año, seguido de Colombia con 70; Honduras 45; -equivalente a 40 por millón en Sudamérica y 45 en Centroamérica-. En  Europa, pese a lo que podría pensarse, no es ni mucho menos ajena a tal aberración; así por ejemplo, Estonia, serían 57 personas; Lituania 51;  Bélgica 29, Hungría 26.

Se calcula, que en el año 2014, más de 25 millones de mujeres en todo el mundo, habrían sido víctimas de algún tipo de violencia. Según la Agencia Europea de Derechos Humanos, a nuestro Continente, corresponderían 13 millones, de los que 3,7 millones, serían de violación, y 9,3 de  sufrir algún tipo de acoso sexual.

España, dentro de ese lamentable contexto europeo, se situaría en 22%,  4 por millón –similar a los países latinos con excepción de la isla de Córcega-; Francia ostentaría el  44%; Gran Bretaña y Noruega similar; Dinamarca 52%, Finlandia 47%. Aun así, es inusual leer titulares al respecto en la prensa de tales Estados. Tal es el calado y magnitud del problema, que incluso hay una Orden de Protección Europea para coordinar entre países, si bien desgraciadamente, aún no hay una política unificada deseable al respecto.

Los  datos no son del todo objetivos, puesto que el alto nivel cultural, o las meras  políticas constantes de igualdad, facilidad-viabilidad de denunciar y la  vital posterior efectividad judicial, podrían explicar en parte, esta sustancial diferencia entre la Europa del Norte y del Sur. También, habría una relación directa con los hábitos en la bebida. Otro factor a tener en cuenta, sería el alto número de extranjeros encarcelados en Europa, que en España por ejemplo, representan 1 de cada tres, más propensos por las respectivas culturas nacionales  a incurrir en tal ilícito.

  Las denuncias, según estadísticas recientes del Observatorio de Violencia Doméstica y de Género, perteneciente al Consejo General del Poder Judicial español (CGPJ.), ascendieron recientemente a 140.000 al año; cantidad aparentemente bastante razonable, si tenemos en cuenta las 120.000 separaciones-divorcios de media al año.

La constante y progresiva penalización, en especial tras la LO. 1/2004 de Violencia de Género, -referida tanto, a la violencia física, psicológica, agresiones a la libertad sexual, amenazas, coacciones y privación de la libertad-; unido a ingentes cantidades de dinero público invertido en la creación de Juzgados y profesionales de la abogacía especializados; simplemente, han servido para bajar sustancialmente el elevado inicial número de muertes  anuales- que llegaron a rondar las 100-. Su error fundamental, para mi punto de vista, es el no prever profesionales psicólogos para asesorar al Juez para tomar en consideración, en qué casos procedería una orden de alejamiento dependiendo del riesgo del sujeto; teniendo que dejar en manos de un profesional  del Derecho, profano en la materia, la suerte de la previsión futura del actuar del potencial denunciado. Así vemos que en Cataluña, se conceden muchas menos ordenes de alejamiento que en el Sur. Todo ello, sin olvidar, el atajo que tal alegación a una eventual  inexistente violencia, puede representar para un avispado Letrado en cuanto a conseguir patrimonialmente,  en breve plazo, lo que sería mucho más costoso y largo por la mera vía civil. Ese es otro factor de riesgo no tenido en cuenta, el inmediato estado de prisión y/o desposesión patrimonial en que puede encontrase el denunciado que puede derivar en arrebato.

Salvo error, para tener una idea estadística aproximativa, en 2016, hubo 57 víctimas; 2014…51;  2012…. 52;  2009….56;  2003…71. Sorpréndanse, no sólo afecta a la mujer, pues en menor medida, también la sufren varones; así según el CGPJ, en el 2008 hubo 6 víctimas;  2009…..10;   2011…..4;   2012…..6.

    La  concreta política criminológica, que legítimamente opte cada Gobierno, sin duda influye. A mi modo de ver, se legisló precipitada e irreflexivamente, a golpe de opinión pública por parte de ambos gobiernos alternantes en España, sin coordinación -al igual que la enseñanza- con la cual precisamente, el problema, tiene una conexión fundamental. Por el contrario, dichas reformas a golpe de telediarios; hubieran precisado de un estudio sociológico mucho más plural y profundo, buscando las verdaderas raíces con los profesionales adecuados, y dando unos medios efectivos para la protección de la potencial denunciante, puesto que es muy fácil decir simplemente en sucesivas campañas televisivas: “denuncie Ud.”; “ intransigencia total con el maltrato”; “ejerza sus derechos”; “hay salida”; cuando la realidad, dice que el día tiene 24 horas, y el Estado, no puede garantizar un policía constante a la afectada.

Un ejemplo de la falta de coordinación y colaboración política, resultado muchas veces de la  prepotencia de las mayorías parlamentarias: La derogación en el año 2012 de la asignatura “La Educación para la ciudadanía” implantada por el PSOE., que estaba en línea de la recomendación del Consejo de Europa, y era tendente a fomentar valores primordiales constitucionales (derechos fundamentales, libertad, pluralismo..); asignatura que el PP., introdujo de forma parcial posteriormente de forma transversal en la L.O.M.C.E. En sentido inverso, ocurre lo mismo con el PSOE., respecto al ánimo de suprimir  la asignatura de Religión que  suele promover el PP, criterio acertado por cierto, pues no en vano está la moral por medio, – un freno más a los excesos humanos- ,  y por ende,  es uno de los pilares de la cultura de Occidente; mientras que el partido de izquierdas, insiste en la moral laica para compatibilizarlo con otras religiones, algunas de las cuales, en absoluto lo permitirian a la inversa,  como se aprecia actualmente en las persecuciones en Oriente Medio y parte de  Asia.

  Que es esencialmente un problema socio-cultural, se deduce, que a pesar de tal supresión, no ha habido un sustancial incremento en las estadísticas en los años sucesivos, lo que expresa, que se ha dado el primer paso de concienciación social  del enorme problema.

Al igual que el médico, toma el pulso arterial; los periodistas y  los profesionales del Derecho, lo tomamos a la misma sociedad en conjunto, permitiéndonos con ello  ver sus síntomas y males que le afectan. Es un tema muy serio, en el que la vida de la propia cliente – caso del Abogado- podría estar en juego; pues a  diferencia de los slogans publicitarios del Gobierno, cada persona y problema de convivencia, es único, por lo que requiere un tratamiento y estrategia diferente. Recuerdo un caso en concreto, -sin que por ello incurra en la  lógica omisión del deber de guardar el secreto profesional-, en que tardamos la friolera de un año y medio en lograr el divorcio contencioso, cuando lo normal, no suele pasar de seis  meses de media en Barcelona. ¿La causa? Las constantes amenazas del marido de que iba a matar a todos los miembros de la familia, que a título de lógica disuasión, naturalmente  fueron oportuna y preventiamente denunciadas en el ámbito penal.

¿La técnica empleada? Pura paciencia con el previo consentimiento de la clienta, así, se le dejó la casa familiar – de exclusiva titularidad de ella-, mientras que esta, se fue a residir con los padres- evitando así, el típico vuelo de la imaginación masculina-;  cónyuge, que  además  le pagó todos los consumos  y alimentos, – pues él estaba en paro-, y  le permitió además,- no sin lógica preocupación- visitas periódicas con sus hijos menores los fines de semana; todo ello,  hasta que él, se mentalizó finalmente que el divorcio era inevitable, y que, no iba a recuperar ni a su mujer, y menos tener la guarda de los menores, momento en que  decidió irse a su comunidad de origen. En definitiva, un final feliz.

Cierto que tal excesiva prudencia tenía su razón de ser; por ello, se dice que la excepción, confirma la norma; más si meses antes, ese mismo Letrado, tuvo un cliente  de un país oriental, donde el valor dado a la mujer, tanto social como  familiarmente, es infinitamente menor que el nuestro; persona que ante el lógico cantado mal fin de su divorcio para sus intereses, tras la consulta legal, al día siguiente, hizo desaparecer a su mujer, tal  como indicaban los  titulares de los periódicos, de la cual, nunca más se volvió a saber, pero que no es difícil adivinar la inexplicable desaparición, mientras iba a recoger sus hijos al colegio. Esa última consulta al Abogado, y el negativo resultado en cuanto a sus particulares expectativas, fue crucial en el desenlace final; y ello, les puedo asegurar,  deja verdadera huella  y secuelas a cualquier profesional que le acontezca.

Ese terror social, para hacernos una idea, y colaborar imaginativamente a estigmatizar esta conducta,- verdadera vergüenza de la especie humana- se constataría con las meras estadísticas resultantes de las múltiples muertes del ser humano a nivel internacional, tanto por desastres naturales, enfermedades, como también de mano de los veinte animales más mortíferos, en una escala progresiva de menor a mayor mortalidad, correspondiéndole, como no, el triste honor de ser el más letal, naturalmente al propio ser humano. Así, si decíamos al principio, que podría haber 63.000 muertas en el año 2003, – que en realidad, por ser solo 40 países que ofrecen estadísticas mínimamente fiables-, no sería de extrañar, que fuesen  incluso el doble o incluso el triple, más cuando somos conscientes que esos países que no colaboran, responden en general a un perfil, objetivamente mucho más bajo en cuanto a derechos humanos, concienciación social, y con una consecuente menor o incluso inexistente política de protección de violencia de género. Veamos pues unos ejemplos comparativos:

Muertos 1) Según la ONU: – por desastres naturales: …..30.000/año. 2) Según la OMS: Malaria…438.000; sarampión….. 122.000;   tuberculosis -mujeres-……. 480.000

Muertos por animales según  número de fallecidos ( no por peligrosidad)  de menor a mayor:

Tiburón…10 /año ;  2) Leopardo ….15;  3) Caballo ….20;  4) Vaca….22; 5) Hormiga – en especial las coloradas-….30; 6) Araña….50; 7) Abeja…..53; 8) León….. 100; 9) Elefante…..110; 10) Tigre….120; 11) Ciervo….120; 12) Medusa ( el más peligroso de los mares)…..150; 13) Cocodrilo …..1000;  14) Escorpión……5.000;  15) Vichuca….10.000;  16)Mosca Tse-Tsé…..10.000; 17) Perro…..25.000; 18) Serpiente….de 50.000 a 100.000; 19) Mosquito…. 600.000 a 750.000; 20) Hombre…. indeterminado.

Nota: Fuente “ El Correo”. Entiendo hay errores a la baja, puesto que sólo por abejas y avispas -según ABC-, hay en España 20 muertes al año, y no tendría en cuenta la abeja asesina africana, ahora extendida también por América y que ataca en conjunto.

Que la violencia de género, no es un tema de explicación fácil, lo expresa  la otra y única  cara positiva existente, los países, que teniendo una población escasa, y lejos de tener propiamente normativa reguladora de esa violencia de género, destacan por no tener muertes: Mónaco, Malta, Liechtenstein, Islandia y Andorra.

Obsérvese que uno de los posibles motivos a tener en cuenta, la incorporación de la mujer al trabajo, alta también en estas sociedades,- en especial  Islandia-,  tampoco es un factor negativo como en principio  podríamos entender por el hecho de pasar más tiempo con sus compañeros  de trabajo que con su tradicional familia, como era  normal  antaño. A la inversa, ese trabajo fuera de casa, parece que es  un factor de riesgo tanto en Finlandia, Noruega, – sociedades  todas ellas, paradójicamente del mismo origen etnico vikingo como Islandia- donde el varón, no acaba de llevar bien, que la mujer gane más que él, factor que incide en las agresiones.  Procedería estudiar estas excepciones de estos países excepcionales donde no se ejerce la violencia,  buscar y analizar el espíritu de sus gentes, de  ver cómo gestionan sus lógicas crisis de pareja, y no ir directamente a penar con la Ley, tal vez de forma errónea , a juzgar por los resultados como hacemos nosotros.

Sería hipócrita no hablar del factor de la infidelidad en la pareja entre las múltiples causas posibles de dicha violencia, y que sería  resultado directo de la poligamia,  que posiblemente, sería el más destacado junto con la crisis económica- que por evitar más extensión, dejaremos para otra ocasión; puesto que esas excepciones, de esos concretos paises, se caracterizarían, por tener una baja población, ( 37.000; 431.333, 38011; 331.000 y 22.000 Andorra la vieja – respectivamente-) factor poblacional bajo, que podría indicar una menor tendencia o autocontrol frente a la poligamia, fruto de un mayor conservadurismo social  respecto al anonimato que ofrecen  las grandes urbes.

Un dicho dice: “ Los hombres crean leyes, las mujeres, modales”. Todo pasa por una educación coherente e igualitaria  en la infancia, por erradicar el machismo propio de una concepción patriarcal tendente a la transmisión de los genes propios; machismo en general,  que paradójicamente,  también practican desafortunadamente muchas mujeres en la cría de sus propios hijos- como reconocen las feministas-; y sobre todo, olvidándonos de hacer de la mujer un mero objeto,– y donde ella lógicamente debe también colaborar-, pues mucho de culpa tiene la sociedad de consumo en la que estamos inmersos. El libre albedrío sexual que tan normal ve por lo general el hombre, debiera predicarlo también de la mujer, pues la reacción de esta, cuando detecta la infidelidad, no acostumbra a terminar en absoluto de una forma tan  drástica. Para evitarlo, será fundamental la educación desde la más tierna infancia. Eso sería afrontar propiamente el problema, en vez de simplemente penalizarlo como mero “efecto”, sin analizar las “causa-s”.

  Apelando  en último extremo a la racionalidad que se predica del género humano respecto del reino animal, observen, que es inaudito que estos maten a la compañera por un desliz, ni siquiera a la cría, más si esta es suya; aspecto que cuando es ajena, se mata generalmente -como excepción-, para provocar de nuevo el celo de la hembra (osos, leones).

En  cuanto a las formas del tratamiento público del problema, debemos exigir una lógica mayor discreción, dentro de un mínimo código ético profesional a los medios de comunicación, que son los que verdaderamente tienen el dominio sobre el periodista, profesional que además está carente de unos mínimos derechos que le son legítimamente inherentes; más  en este caso que nos atañe,  donde no se precisan en absoluto pirómanos y si  muchos bomberos, psicólogos, educadores….

En el fondo, a modo de consuelo a este inmenso drama humano, decir que afortunadamente, siempre quedará un hombre- una mujer- una rosa- un proyecto, un poema en definitiva, que lo expresó con el ejemplo  aquel sacerdote del A.T., que aún en el peor de los supuestos, tras enterarse que su mujer se prostituía, en vez de propiciar su lapidación o el clásico repudio, -pues algo de culpa propia debía sentir él mismo-,  pensó: “La llevaré al desierto, y bajo las estrellas, con mis poemas, la volveré a enamorar” .

José Manuel Gómez

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