Recuperar el espíritu de Capmany

junio 17 08:40 2017 Print This Article

Vera-Cruz Miranda

El omnipresente y destructivo proceso nacionalista, que venimos padeciendo de una manera acelerada desde hace ya varios años, contagia de ideología todo aquello que moralmente debería permanecer aséptico. Entre otros, el ámbito de la historia se ha visto seriamente afectado por esta contaminación provocando en la labor de algunos historiadores una falta de objetividad, de seriedad y de rigurosidad impropia de esta disciplina, cuyo cometido es ser capaz de narrar el pasado desde la mayor veracidad posible siempre con el respaldo de las fuentes.

La historia se ha convertido en un rehén más al servicio de la política separatista catalana, quien financia todo aquello que sea capaz de demostrar que fuimos la nación más antigua, más ejemplar y más avanzada de la historia. Por eso, para hacerse un hueco en el mundo de los historiadores al servicio de la causa es un requisito indispensable perder el seny y difundir la existencia de esa falsa nación catalana para colaborar en transformar el imaginario colectivo y adecuarlo a unos determinados intereses políticos. A partir de ahí se crea una mitología catalana, cada vez con más héroes y personajes inventados que vivieron en un pasado glorioso, épico y sublime que enlaza casi con la Atlántida. No importa que se falsee o se tergiverse, lo importante es que cumpla su cometido adoctrinador. Esto lleva irremediablemente a que aparezcan, además, una serie de personajes que deciden llamarse historiadores, pero no pasan de cuentacuentos, que se benefician de todo el entramado económico del “procés” bajo el manto de la cultura.

La difusión de esta falsa historia, a través de las instituciones públicas, museos, revistas y entidades culturales, invirtiendo medios y dinero de todos, perjudica enormemente la verdadera labor de los historiadores serios y rigurosos que antes de afirmar cualquier dato histórico se han pasado horas, incluso años, rebuscando en los archivos, consultando bibliografía, analizando detenidamente las fuentes para reconstruir nuestro pasado de la manera más objetiva posible. Una labor silenciada, y a su vez desprestigiada, simplemente porque no se ajusta a la corriente nacionalista que busca la justificación histórica de un delirio rupturista.

Por este motivo, muchos historiadores catalanes, los que defendemos el pasado tal y como fue, con sus luces y sus sombras, mostramos nuestro hartazgo ante la continua manipulación, tergiversación y falsificación de unos hechos, unos acontecimientos y unos personajes de nuestra historia con el único fin de adaptarse al relato separatista. La labor de los historiadores no debe estar al servicio de ningún ideario político porque en ese caso ya no puede considerarse historia. Creemos que se debe difundir la historia real, sin falsificar ni adulterar, porque es la única manera de poder comprender nuestro presente y ser honestos con nosotros mismos.

Antoni de Capmany, historiador y político de finales del siglo XVIII, afirmaba que los historiadores  “deben siempre estribar en la verdad y realidad de las cosas para hacer sólida y útil la instrucción”. Creemos que ha llegado el momento de recuperar el espíritu de Capmany para que la historia veraz recupere, de una vez por todas, su lugar. Ésta va a ser la labor de muchos historiadores de Cataluña.

Vera-Cruz Miranda

Doctora en Historia

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4 Comments

  1. Joan
    junio 17, 10:29 #1 Joan

    Els unionistes porteu segles tergiversant i falsificant la història de Catalunya i mentint sobre la història d’Espanya.

    Sou tan mentiders que fins i tot defenseu que Espanya va néixer amb el matrimoni dels reis catòlics i fins i tot negueu el Decret de Nova Planta.

    L’espanyolisme es basa en l’ analfabetisme històric.

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    • Jordi B.
      junio 18, 06:23 Jordi B.

      Imagino que ha arribat a aquestes conclusions després d’un acurat estudi de la historiografia, veritat? 😉

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  2. Yannick Owen
    junio 18, 06:39 #2 Yannick Owen

    1- No existe ninguna corriente historiográfica “Unionista”.
    2- El concepto de España es muy anterior a los Reyes Católicos.
    3- Los Reyes Católicos fueron pioneros en construir las primeras estructuras del Estado en Europa.
    4- No conozco ningún autor que niegue la existencia del Decreto de
    Nueva Planta. Eso sería bilbeñismo cañí. Pero si lo conoces, cita obra y página.
    Saludos

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  3. Tutankhatón Tkatchev
    junio 18, 08:02 #3 Tutankhatón Tkatchev

    Cree el ladrón que todos son de su condición. Si el tema tracta d’Història i d’historiadors, no en conec cap que “negui” el Decret de Nova Planta. Què vol dir “negar”? El que el Sr. Joan (és ociós matissar que lo de “Sr.” és en to irònic) potser volia dir és que hi ha interpretacions divergents sobre el que va significar la implantació de Nova Planta. El que volia dir el Sr. Joan és que, com a bon neofeudalista que és, li sap molt greu que alguns historiadors vegin en les mesures reformistes de 1714 una supressió de privilegis, furs i institucions consuetudinàries, i que, endemés, tot això procurés un creixement econòmic i social de la Catalunya moderna. El Sr. Joan entén com una “negació” tot allò que no li agrada, però Sr. Joan, ningú ha negat el Decret de Nova Planta. Per altra banda, és vostè el que cau en l’analfabetisme històric quan dona crèdit o s’inventa coses sense citar les fonts. El matrimoni dels reis catòlics, si bé és cert que va conformar a Espanya com a nació històrica envoltant de totes les nacions ètniques i culturals que conformaven la península, no era encara evidentment un Estat-nació, una nació política. No podia ser-ho, perquè les nacions polítiques no sorgeixen fins a finals del s. XVIII. Espanya neix com a nació política amb les Corts de Cadis, al 1812. No sé quins historiadors llegeix vostè, però crec que hi ha un consens unànime entre la comunitat científica de que els fets són aquests i no uns altres. Vaja… verum est factum. Així que no vulgui fer passar algunes opinions desfasades sobre una Espanya immemorial per la veu de tots els historiadors o persones que no són favorables al nacionalisme fraccionari. En tot cas, els que s’inventen la història i les nacions són vostès. Sr. Joan, ho sento de tot cor, però ho ha de saber: la nació catalana són els pares.

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