El procés: entra la tiranía y la oclocracia

Junio 15 06:55 2017 Print This Article

César Alcalá

Cuando se mira retrospectivamente lo que está ocurriendo en Cataluña desde el año 2012, a uno le viene a la memoria un poema. La verdad es que no lo era en su origen. En realidad forma parte de un sermón pronunciado en la Semana Santa de 1946, bajo el título ¿Qué hubiera dicho Jesucristo?, pronunciadas por el pastor luterano alemán Martín Neimöller.

A más de uno se le pondrán los pelos como escarpias al oír este nombre. Y la verdad es que no es para tanto. Neimöller persiguió, durante toda su vida, las injusticias. Empezando por el régimen nazi. Éste régimen lo condenó a los campos de concentración de Sachsenhausen y Dachau. El sermón de Neimöller se refería al hecho de no ofrecer resistencia a las tiranías.

Y es que lo vivido en Cataluña es una tiranía intelectual y política. Dentro de término griego hay acepciones y, entre ellas, encontramos las siguientes: sistema político, demagogia, despotismo, absolutismo, y oclocracia. Todas ellas son degeneraciones de lo que todos entendemos como democracia. Y es que este término se está prostituyendo últimamente. Bajo el amparo de la democracia todo vale. Si tú no haces una cosa que yo quiero hacer eres anti demócrata. Y no. No es cierto. Esto es degenerar. Los principios son los que son y no los que a uno le gustaría que fueran.

Han degenerado cualquier principio político, judicial e histórico. Se han inventado un mundo. Lo han envuelto en una atmósfera llamada democracia y todo lo que no sea el pensamiento único es anti democrático. Un mundo que lo han hecho grande, o no, como la burbuja inmobiliaria. Recordemos que tiempo atrás está pincho y el procés está pinchando y el mundo fantástico se hunde, poco a poco, como la Atlántida.

El sermón-poema de Neimöller lo podemos hacer nuestro. Cada uno de nosotros podríamos sustituir alguna de las palabras claves con las nuestras. En vez de nazis por independentistas. En vez de comunistas podemos poner constitucionalistas. Y así la esencia sería la misma. Eso sí, en su praxis el resultado es el mismo. El totalitarismo de los independentistas ha causado serios problemas a la sociedad catalana y española. Y el mayor de los problemas es que muchos no hicimos nada. Nos quedamos con las manos cruzadas pensando que no pasaría nada, que era un brote psicológico de unos descontrolados. Al final ese brote se ha convertido en una tendencia, en un problema, en una oclocracia.

Por suerte una parte de la sociedad civil catalana ha empezado a reaccionar en contra del poder establecido. Se ha empezado a rebelar contra una injusticia. Esta consiste en ser considerados de segunda categoría por el hecho de pensar diferente. Han alzado la voz para decir que se ha acabado con esta manipulación intelectual, social y política. Les han dicho a los políticos vinculados con el procés que a esto no le pueden llamar democracia. No lo es. Es oclocracia, es totalitarismo. Los totalitaristas del procés tienen que pedir perdón a todos aquellos catalanes que han despreciado a lo largo de estos años. Porque nunca hemos sido ciudadanos de segunda. Simplemente hemos pensado diferente y nos han despreciado por ello. Este ha sido nuestro crimen y han zarandeado y dividido una sociedad que, desde tiempos inmemoriales ha vivido en perfecta convivencia.

A diferencia del sermón-poema de Neimöller aquí había gente y se ha podido reactivar para desactivar un totalitarismo devastador y contraproducente. Un nuevo status basado en la mentira y el engaño es inasumible para nosotros. Está condenado al fracaso. Por eso, cuando vinieron a lavarme el cerebro no lo pudieron hacer, porque había una sociedad civil que me acogió y me protegió. Gracias a todos los que estamos convencidos del fracaso de estos totalitarios conseguiremos nuestro objetivo: devolver Cataluña al lugar en el cual nunca hubiera tenido que salir u apartarla de la oclocracia.

Y como hemos hablado mucho del sermón-poema de Martín Neimöller, es menester acabar este artículo reproduciéndolo. Si no olvidamos lo que somos nunca dejaremos de ser. Escribía Neimöller:

Cuando los nazis vinieron a llevarse a los comunistas,
guardé silencio,
porque yo no era comunista,

Cuando encarcelaron a los socialdemócratas,
guardé silencio,
porque yo no era socialdemócrata,

Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas,
no protesté,
porque yo no era sindicalista,

Cuando vinieron a llevarse a los judíos,
no protesté,
porque yo no era judío,

Cuando vinieron a buscarme,
no había nadie más que pudiera protestar.

 

César Alcalá

  Article "tagged" as:
  Categories:
write a comment

0 Comments

No Comments Yet!

You can be the one to start a conversation.

Add a Comment

Your data will be safe! Your e-mail address will not be published. Also other data will not be shared with third person.
All fields are required.