El mantra del procés

Junio 03 08:14 2017 Print This Article

César Alcalá

El Estado español no dispone de tanto poder para impedir tanta democracia. Esto dijo el president Carles Puigdemont el lunes 22 de mayo en Madrid. Como antiguamente es menester hacer un análisis de texto. O, mejor dicho, gramatical. En esta frase hay dos palabras que patinan cuando las pronuncia un independentista como Puigdemont. Poder y democracia. Estas dos palabras, de por sí, son antagónicas.

Ha llegado un punto que el termino democracia se utiliza tanto que los han desnaturalizado. Dicho de otra manera, lo suyo es democracia. Lo del resto no. Y aquí hay el error. Democracia es todo. Nos guste o no. Lo otro se llama dictadura. Cuando una persona quiere imponer unos principios poco democráticos –y el procés con su referéndum lo son- dejamos a parte la democracia para imponer una dictadura.

Puigdemont intenta dar un golpe de estado. Dicho de otra manera, le gusta dar el salto mortal hacia ninguna parte para tener a los suyos contentos. Lo cierto es que ni golpe de estado ni historias carentes de sentido. Él sabe muy bien que nunca se podrá hacer el referéndum. Que la democracia es la que es y lo suyo no. Por lo tanto, de cara a la galería saca todos los cañones y toda la fuerza existente para impresionar al contrario. Y por detrás le dice: “esto es puro teatro”.

Y es que el lunes asistimos a un teatro muy bien representado. Tres personajes en busca de algo. ¿Qué? Un chaleco salvavidas. No hay más. Todos saben y sabemos que el referéndum es como un mantra. Allí está. Cuando nos va bien lo desempolvamos y cuando no nos conviene lo guardamos en el baúl de los recuerdos.

Ni Puigdemont, ni Romeva, ni Junqueras tiene lo que hay que tener para salir al balcón de la Generalitat y proclamar la independencia. Lo hicieron Macià y Companys. Pero eran otros tiempos y se vieron forzados a hacerlo. Sobre todo Companys porque nadie se lo creía.  Hoy en día las cosas han cambiado. Ninguno de ellos quiere la foto detrás de unos barrotes. Lo quería Mas, pero este no cuenta.

Y el segundo punto es el poder. Puigdemont sabe muy bien que el poder del Estado lo puede hundir en la miseria. El Estado tiene todos los cauces para acabar con sus pretensiones. Si se aplicara el artículo 155 se acabaría con todo. Y se acabaría con una gestión de más de treinta años. Tendríamos que empezar de nuevo y esto no le conviene a nadie.

Puigdemont lanza órdagos para tener contentos a los suyos y, por detrás está negociando con el gobierno central. Muchas voces confirman que hay un pacto a punto de ser firmado. Este conlleva el no al referéndum y elecciones. Serán el 12 de noviembre o más tarde. Pero lo que sí es cierto es una cosa. Puigdemont y los suyos no puede jugar otro partido antes del 11 de septiembre. De hacerlo están muertos. Después las todo cambia y todo se puede reconducir. Antes es imposible.

Por lo tanto tenemos que aguantar estar performances durante los próximos meses para dar coraje a los suyos y seguirlos engañando. Mientras tanto ellos pactaran, se lavaran las manos y el mantra del procés lo volverán a guardar para ocasiones mejores.

César Alcalá

  Article "tagged" as:
  Categories:
write a comment

0 Comments

No Comments Yet!

You can be the one to start a conversation.

Add a Comment

Your data will be safe! Your e-mail address will not be published. Also other data will not be shared with third person.
All fields are required.