El empalme separatista

Enero 24 07:20 2017 Print This Article

César Alcalá

Decía Jaume Sisa, si no recuerdo mal, que el procés y las performances han provocado que una parte de catalanes lleven cinco años empalmados. Lo cual es grave, porque es como la viagra, hay que aligerarse de tanto en tanto. Y como que no han llegado al clímax, allí están. Compitiendo a ver quién la tiene más grande.

El pasado jueves se presentó en LHospitalet de Llobregat la plataforma Concordia Cívica. A parte del éxito de la presentación, fue muy interesante oír a las personas que, de una manera u otra, están hartos del empalme separatista. Interesantes algunos comentarios. Sobre todo el de uno que dijo estar más cerca ideológicamente de un negro de Senegal que de Puigdemont. Y es que llega un momento que la gente empieza a estar harta.

De este hartazgo se dio buena cuenta. Y es que llevamos desde 2012 con la tontería. Y desde entonces no se ha hecho nada. Miento. Se han malgastado miles de euros en tonterías. En vez de preocuparse por la sociedad civil catalana, sólo les ha preocupado malgastar y no gestionar. Porque claro, el problema clave es que no sólo no han gestionado bien el dinero que tenían, sino que tampoco han sabido hacer política. Y es que su inutilidad nos ha llevado a estos lares.

Ahora bien, si alguien piensa que Pujol se equivocó escogiendo a Mas se equivoca. El preámbulo del empalme separatista se maquinó cuando estalló el caso Palau. ¿No sé si lo recuerdan? Millet hizo aquello que Maragall dijo en el Parlament del 3%. Un caso que aún está esperando ser juzgado y que echó mierda a muchas personas. Estallando el caso Palau era de esperar que saliera a la luz todos los follones monetarios del clan Pujol. Eso se tenía que diseminar. ¿Cómo? Eligiendo a un personaje gris a la que sólo le importara el procés y se partiera la cara por él. Su dimisión y la muerte política de CiU es un mal menor. Lo importante era exonerar a los Pujol and Cía. Los gobiernos de CiU y PDecat han hecho bueno al tripartit, y eso que este periódico político fue nefasto, pero al menos dentro de la legalidad y sin empalmes separatistas.

Y en estas nos encontramos. Llevamos cinco años viviendo una mentira y muchos estamos hartos de tanto empalme. Los únicos que disfrutan son unos pocos pastorcillos. Estos llevaban tantos años sin estar empalmados, que harán todo lo posible para que siga el procés. Eso sí, sin placer. Muchos pastorcillos han dejado el zurrón y han abandonado el empalme. Prefieren vivir tranquilos y sin que les duelan tanto “sus partes”. Los patriotas, aquellos que nos han llevado a este caos, ya no se creen lo que vendieron hace tiempo. Tienen los daros y, si se dan cuenta, ya no hablan de lo bien que se viviría. Ahora le están dando la vuelta a la tortilla y empiezan a titubear.

El problema de todo este embrollo es que PDEcat le ha dado o le dará la Generalitat a un partido que, ni en sus mejores sueños, pensó nunca tenerla. Junqueras será el próximo presidente de la Generalitat y él tendrá el duro trabajo de desempalmar a todos esos catalanes que consideran el 2017 el año de la gran eyaculación. “Este año sí”, repiten sin cesar desde 2012. Y, claro, hay demasiada retención de líquidos. Es impresionante la fe que algunos tienen.

Junqueras sabe que abrazará la presidencia de la Generalitat por primera y única vez. No sabe si llegará  gobernar cuatro años. Pero sí sabe que es la última vez que ERC tocará el Valhalla. A él le tocara el duro papel de hacer lo mismo que ahora hacen: “bueno, nos lo estamos pensando”, “el próximo año”, “estamos trabajando”, “tenemos los papeles casi preparados”. Y, mientras tanto pactando en secreto con el gobierno y suplicando que los saquen de este embrollo. Se despeinaran, pero intentaran no perder la compostura.

Y luego llegara la normalidad. El empalme caerá. Todo lo que sube baja. Muchos de ellos se marcharan a sus casas hastiados de la política y de las mentiras. Otros continuaran con la idea de la independencia. No por la independencia, sino porque encontraran a faltar ir empalmados. Surgirá alguna cosa que gobernará Cataluña por primera vez en muchos años. Y, aunque algunos no se lo crean a día de hoy, todo volverá a la normalidad.

Algunos de ustedes vivieron las movilizaciones de mayo del 68. Hoy en día muchos lo recuerdan de manera bucólica y pastoril. Han mitificado aquel movimiento. Lo mismo pasará con el procés. Llegara un momento que algunos mitificaran estos años de agonía e, incluso, creerán que viven bien gracias a aquello. Se equivocaran. Viviran bien porque habrá políticos que sabrán gestionar.

El cuento de hadas que nos contaron en 2012 está a punto de finalizar. Más que nada porque muchos están hastiados de las hadas, de los polvos mágicos y de tanta tontería. Lo peor del cuento es que no lo pensó Disney. De ahí su fracaso. Todo esto quedó patente el pasado jueves. Y cada día hay más personas hastiadas y desempalmadas. En breve todo cambiará, pero aún debemos tener un poco de paciencia. Esta no la hemos perdido nunca. Y ahora más que nunca debemos mantenerla viva. Por lo que respecta al empalme de los pastorcillos, bueno, torres más altas han caído.

César Alcalá

Historiador

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