Pastorcillos: J’Accuse

Enero 09 07:59 2017 Print This Article

César Alcalá

Es una norma habitual en el ser humano perder la noción del tiempo. Y esto queda reflejado en un problema que estamos viviendo en Cataluña desde hace cinco  o más años. El problema tiene por nombre independencia, separatismo, proceso… La verdad es que ha habido variaciones a lo largo de todos estos años. La base consiste en el hecho de que unos pocos están intentando que todos rompan con España.

Y cuando se dice unos pocos no exageramos. Bien es cierto –y muchos lo recordaran- que el problema surgió a raíz de la crisis económica. Aún podríamos decir más. Como consecuencia de las finanzas del tripartito y de la incapacidad del señor Artur Mas de cambiar la situación económica del país, esparcieron una columna de humo que le llamaron como hemos dicho anteriormente.

Ninguno de ellos, los de la antigua CiU habían sido nunca independentistas. Por mucho que algunos intenten vender la película de que Jordi Pujol estuvo tejiendo una estructura para separarse de España, la realidad es otra. Pujol y los suyos pensaron en enriquecerse ellos mismos y los suyos. Y sino que alguno lea lo que se pactó en el Majestic hace años. Ahí no hubo nada que favoreciera al independentismo. Todo lo contrario. En el Majestic algunos establecieron las bases de lo que ya tenían estructurado y prohibieron a otros que metieran mano en sus asuntos. Y no me refiero a Aznar, sino a los trapicheos de los Pujol que conocía Aznar y Felipe González. Fuera de esto les importaba muy poco como evolucionara Cataluña. De haberles importado un poco, cuando se empezó a elaborar el Estatuto hubieran planteado una financiación diferente para Cataluña -como hizo el País Vasco- y no lo hicieron. Y no me refiero al último estatut, sino al primero.

Esto demuestra que siempre estuvieron más pensativos en el yo que en el nosotros. Dicho de otra manera, España y Cataluña no les importaba nada. Si les servía para enriquecerse la aceptaban. Si no se podían enriquecer la desechaban. Así de fácil. Y cuando llegó Mas al poder se dio cuenta que, como consecuencia de la política del tripartit y de la coyuntura económica no podían seguir igual que antes. Con lo cual, tenían que salirse por la tangente. De ahí la historia de la independencia y las “collonades” –como diría Josep Pla- que se inventaron a posteriori.

El poder sólo les ha servido para enriquecerse. Cuando éste se les ha descontrolado han intentado suplir sus carencias políticas argumentando historias tan reales como los hobbit o el Señor de los Anillos o Star Wars. Pero la realidad es que nadie de los presentes son personajes de ficción, ni estamos en una película, ni queremos protagonizarla. Hasta hace poco el nivel de independentismo en Cataluña estaba controlado y no superaba el 15%. Por culpa de estos señores de CiU ha aumentado y lo peor para ellos es que, unos están a punto de desaparecer y los otros ascienden como un suflé.

Aunque no sea políticamente correcto decirlo hoy en día, el único personaje con un poco de inteligencia ha sido y será Jordi Pujol. El camaleónico Josep Tarradellas temblaba cada vez que oía pronunciar su nombre. Otros, durante la guerra civil temblaron al oír el suyo. Así y todo, el Tarradellas que llegó a Cataluña en nada se parecía al otro. Y tenía miedo del Pujol joven que se postulaba como president. Ahí el viejo Tarradellas no se equivocó y a lo demás nos hizo mucho daño.

Toda esta política llevada a cabo por CiU es patética y vergonzosa. Cataluña nunca ha sido un país independendiente de España. No lo fue en la época de los godos, ni con posterioridad. Es vergonzoso que hayan pagado a pseudo historiadores para que expliquen historias cargadas de mentiras. Estos sin techo han cobrado y han elaborado mentiras que nadie se cree. Sólo se la creen actualmente una serie de pastorcillos inconscientes que se lo creen todo, incluso que Otger Cataló fundó Catalunya y que estableció lo que hoy son las cuatro provincias.

Durante todo este tiempo hemos vivido en un país, comunidad o nación sin libertad. Nos hemos confrontado los unos con los otros. Han roto el status establecido. Han dividido a la sociedad catalana en buenos y malos. Los independentistas eran buenos, el resto unos impresentables. Han dividido a los niños. Han dividido a los trabajadores. Han dividido a los jubilados. Hemos vivido en una opresión tan grande que nadie con dos dedos de frente hubiera pensado poder establecer. Hemos vivido, y aún lo hacemos, en el pensamiento único. Fuera de esto el caos. Y, la verdad, es que no existe dicho caos. Este nos lo han hecho vivir ellos y algunos estamos hartos de tener que defender nuestra postura contraria al poder establecido. No somos independentistas, pero somos catalanes. Y tan catalanes como los pastorcillos independentistas. Y, por encima de todo nos sentimos españoles. Y no pedimos perdón, ni nunca lo vamos a hacer por pensar de esta manera.

La realidad y la gran mentira estriba en el hecho de que, si Cataluña hubiera querido ser independiente es que hace 300 años lo hubiera sido. El problema es que algunos –según la época más o menos- han mareado siempre la perdiz con esta pantomima llamada separatismo, independencia o procés. La cruda realidad es que nunca se han planteado serlo. Que han engañado a unos cuantos con esta cantinela y que, cuando llega el momento, reniegan de lo dicho y bon vent i barca nova.

Por eso yo acuso a CiU de haber engañado a la gente con mentiras. Acuso a CiU de inventarse falacias que nunca han pasado ni pasaran. Acuso a CiU de ser unos nefastos gobernantes. Acuso a Artur Mas de haber interpuesto su voluntad a la de los catalanes. Les acuso de ser unos mentirosos. Les acuso de no pensar en el día a día de los ciudadanos. Los acuso de haber paralizado la política catalana. Les acuso de ser unos ineptos. Les acuso de mentirosos. Les acuso de ser unos indeseables. Les acuso de dividir un país, una nación, una comunidad que es la mía. Les acuso de tener que dar explicaciones por sentirme español y catalán.

Y no acuso a Junqueras ni a los miembros de ERC, porque todo lo que ha defendido CiU esta o estaba en el ADN de los independentistas de izquierdas. Desde la década de los treinta del siglo XX han pensado lo mismo. Tendríamos que ver una cosa. El venerado Macià era militar y españolista. Cuando le llevaron la contraria se cruzó y se volvió separatista. Y en estas circunstancias -como en las actuales de CiU- siempre hay pastorcillos que los siguen y les hacen reverencias. Pastorcillos existirán siempre, personas con dos dedos de frente….

Eso sí, acuso a ERC de ser unos sectarios. Su política está enclavada en la década de los treinta del siglo XX. Como que nunca ha sido un partido de máximos, su evolución mental y conceptual se ha estancado. ERC surgió en un momento de populismo. Ese populismo está ligado a nombres nefastos de nuestra reciente historia. Una historia que tiene camisas pardas y negras dentro de su concepción filosófica de los hechos. Los actuales dirigentes de ERC, o una gran parte de ellos, en poco se diferencian de aquellos.

A estos dos partidos sí que los acuso de haber dividido nuestro país. Los acuso de no pensar en todos, sino en ellos y en los pastorcillos que les loan. Los acuso de intentar separar un país sin el consentimiento de la mayoría. Los acuso de ser malos gobernantes. Los acuso de ser incompetentes. Los acuso de ser personas nefastas. Los acuso de ser los culpables de la falta de libertad de Cataluña. Los acuso de su pensamiento antidemocrático. Los acuso de haber roto la unidad de este pueblo que nunca ha sido independentista.

A todos ellos los acuso porque han destruido una sociedad y han saboteado la libertad de los catalanes para expresarse libremente. Los acuso de haber diferenciado entre los buenos y malos catalanes. Los acuso de estar como estamos.

La realidad es muy diferente. Nada tiene que ver con la historia que estos gerifaltes intentan vendernos. Ni hay separación ni la va ha haber. Cataluña es un gran país, nación o comunidad que forma parte de una gran nación llamada España. Mentir e inventarse realidades no es ahora -ni será nunca- la manera de gobernar. Hacer política es otra cosa. Por suerte algunos se están dando cuenta.

Aún no está todo perdido. Tenemos un futuro prometedor delante de nosotros. Debemos, de una vez por todas, liberarnos de estos gerifaltes y empezar a trabajar, con seriedad, por el futuro de nuestro país. Debemos repudiar a todos aquellos que llevan años engañándonos. Construyamos entre todos un país o una nación o una Comunidad Autónoma vinculada a todas las que forman España. Fuera de esto está el caos, como hemos visto.

Nuestro futuro es prometedor. Debemos nuestra obligación de construirlo no sólo a nosotros, sino a las futuras generaciones. Ellos no pueden heredar un país dividido ni roto. No se lo merecen y no comprenderán nunca esta anormalidad. Estamos a tiempo y no podemos fallarles. En nombre de las generaciones futuras trabajemos para hacer un país con futuro dentro de la nación española.

César Alcalá

Historiador

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