No vilipendiemos la Constitución

Diciembre 08 10:00 2016 Print This Article

César Alcalá

Hoy en día están de moda los reformistas y aquellos personajes anti todo, comenzando por el sistema. Hoy en día está de moda ser contrario a lo establecido. Hoy en día está de moda rebelarse contra las instituciones estatales. Hoy en día está de moda despreciar la Constitución. Y por muy reformista, progresista y antisistema que uno sea, la Carta Magna no se puede vilipendiar.

A muchos les falta historia y lecturas. Recientemente se han cumplido 38 años desde que S.M. D. Juan Carlos I la firmara en el Congreso. Ese día se ponía las bases del futuro de España. El inicio tuvo lugar unos cuantos años antes, no muchos.

Tras la muerte de Franco el Rey fue proclamado Jefe del Estado. En ese momento tuvo que jurar las Leyes del Movimiento. Estas eran la base del gobierno de Franco durante casi cuarenta años. El antiguo régimen dictatorial había marcado que tras la muerte del dictador todo siguiera igual. Habría un rey, pero se aplicarían las leyes del Movimiento.

Todos estuvieron de acuerdo a priori, pero este no era el futuro que muchos deseaban para España. Por eso un excelente jurista, hoy en día un poco olvidado, hizo la cuadratura del círculo. Derrocar las leyes del Movimiento suponía romper con el pasado y las cosas en España no estaban tan bien como para plantearse un movimiento táctico como ese.

Por eso se tenía que hacer algo pero, ¿qué? La solución la encontró Torcuato Fernández Miranda. Con su famosa frase: “de la ley a la ley, pasando por la ley”. De esta manera consiguió una transición de las Leyes del Movimiento a la Constitución. Se derrocaron las leyes, pero de una manera tan sutil que todos aquellos dinosaurios del Movimiento –que por nada ni por nadie romperían con el pasado- juraron la Constitución.

De esta manera empezó en España un nuevo periodo histórico. Este comenzó un 6 de diciembre de 1978. Atrás quedaron leyes y un sistema político. La llamada transición ponía un pilar muy importante que ha sostenido el futuro de este país. Dicen que la transición terminó con la vitoria de Felipe González en 1982. Antes hubo la aprobación del Partido Comunista, ciertos cambios legislativos, elecciones al Congreso y nuevos alcaldes llamados democráticos. Y, así cada 4 años desde 1978.

Todos estos personajes que hoy en día dicen pestes de la Constitución no se dan cuenta que lo pueden hacer porque esta existe. La Carta Magna ha dado la misma libertad a todos los españoles y las mismas igualdades. Aquellos que no creen en ella deben tener en cuenta que pueden pensar así porque existe. Todo lo que somos como país es gracias a un grupo de 7 personas que la redactaron, a los grupos políticos que la apoyaron y a los españoles que la refrendaron en un referéndum. Es el alma mater de la España que surgió después de cuarenta años de dictadura. Sólo por eso merece el respeto de todos.

El debate actual es si debe o no reformarse. Posiblemente se tiene que reformar porque la España de 1978 no es la misma que la de hoy. Han pasado muchos años. La tecnología ha evolucionado más, en los últimos 10 años, que en todo un siglo. Los españoles han evolucionado tanto económica como mentalmente. Ha habido cambios estructurales. Y lo fundamental, el problema o el riesgo del guerracivilismo ha quedado atrás. En aquel tiempo había el peligro que algunos e levantaran en armas. Ahora ha quedado descartado.

Por lo tanto es probable que deba reformarse. Hay varias formulas para hacerlo. O se cambian ciertos capítulos, se reescriben y se aprueban; o, por el contrario, se hacen enmiendas que modifiquen aquellos capítulos o títulos que han quedado o se considera que han quedado desfasados con los años. Formulas hay, sólo debemos encontrar el método y la forma.

Pero no es la sustancia de este artículo centrarnos en la reforma o no de la Constitución. El eje del artículo es comentar lo equivocados que están muchos al vilipendiarla. Porque si lo pueden hacer es porque existe. Muchos de ellos han crecido y nacido en libertad. Y esto que parece una cosa banal es muy importante. Han tenido la suerte de nacer y crecer en un país libre. ¿Saben cuántos países viven en regímenes dictatoriales y no pueden expresarse en libertad? ¿Saben que sus padres o abuelos nacieron o crecieron en un país supeditado a una dictadura? ¿Saben que aquí, no hace mucho tiempo, la gente luchaba entre hermanos en una guerra civil? ¿Saben lo importante que es haber nacido en un país libre?

Todas estas reflexiones tendrían que meditarlas y no vilipendiar algo porque está de moda. Las modas son pasajeras, pero también la libertad. Uno la puede perderla en pocos segundos. Por eso, antes de hablar sin conocimiento de causa, uno tiene que reflexionar en lo que tiene y pensar qué sería de él si lo perdiera. Con la Constitución hay mucho libertinaje, demasiado. Reflexionemos y seamos coherentes con nosotros mismos y con una Constitución que –a pesar de que a algunos no les guste esta afirmación- nos ha hecho libres.

César Alcalá

Historiador

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