Inmunidad parlamentaria&Síndrome del Emperador

Noviembre 25 07:49 2016 Print This Article
José Manuel Gómez

José Manuel Gómez

El Art. 71 de la CE., establece la inviolabilidad de Diputados y Senadores por las opiniones manifestadas en el ejercicio de sus funciones. Igualmente garantiza la “inmunidad” de esos representantes del pueblo, quienes sólo podrán ser detenidos en caso de fragante delito, por lo que  tampoco podrán ser inculpados ni procesados sin previa autorización de sus Cámaras respectivas.

El origen de tal institución jurídica, tiene su lógica en evitar que el poder ejecutivo fuese arbitrario con el  poder legislativo, caso de que el Rey pretendiese tomar represalias contra un representante popular; razón un tanto anacrónica en un contexto actual de Estado social de derecho, pues obsérvese que en este caso, quien lo solicita es el poder “judicial”, razón entre otras por la que C´S pide el fin de tal sólo aparente prerrogativa.

En realidad, en aras a la tutela judicial efectiva del Art. 24 CE., tal supuesto privilegio de ser únicamente encausados por el TS., paradójicamente supone renunciar al Juez ordinario predeterminado por ley a diferencia de los demás ciudadanos y políticos autonómicos, para quienes se iniciaría el proceso en  los respectivos juzgados de instrucción o del  TSJ. de las respectivas Comunidades Autónomas; por lo cual tal supuesta inmunidad, se convierte en realidad en una desventaja para una mayor y plena tutela de los derechos, por reducir precisamente esas instancias judiciales al aforado investigado.

Ayer hemos asistido a la concesión del suplicatorio por parte del Congreso conforme el Sr. F. Homs puede ser ya procesado por el TS. respecto a los presuntos hechos que se le imputan por la supuesta participación en la organización del 9-N- prevaricación y desobediencia al previo mandato del TC.- Es del todo razonable tal concesión por parte de la Cámara de tal petición de carácter jurídico-penal, quien ni debe entrar en dilucidar si existe causa verdadera o no.

En el plano estrictamente jurídico, deberemos convenir en la gravedad de los hechos por los que está siendo investigado, pues entre otros aspectos, afectarían a la misma soberanía nacional que reside en la “generalidad” del pueblo español ( Art. 1.2 CE.) -a modo de “vasos comunicantes” y no estancos que pretenden los nacionalistas-; a la indisoluble unidad de la Nación española ( Art. 2 CE.) ; a la obligación de los poderes públicos de estar sometidos a la Constitución y al resto del ordenamiento jurídico ( Art. 9.1 CE.) que entre otras obligaciones, implica la sumisión a la estricta legalidad y legitimidad, así como garantizar la seguridad jurídica, actuando con responsabilidad para evitar la arbitrariedad como poder público ( Art. 9.3 CE.). Asimismo, en lo afectante a la dignidad y los derechos inviolables que son inherentes al ciudadano y al respeto a la ley, en especial, en cuanto a derechos de los demás como verdadero fundamento del orden político y la paz social (Art. 10.1 CE.); y muy concretamente respecto a todo lo referido a los derechos fundamentales y libertades que la propia Constitución reconoce ( Arts. 14 a 29 y 30) los cuales  deberán ser interpretados acorde a la Declaración Universal de Derechos Humanos, así como los tratados y acuerdos internacionales ratificados por España ( Art. 10.2 CE.); todo ello dentro del derecho fundamental de la igualdad ante la ley, sin que pueda existir ningún tipo de discriminación  (Art. 14 CE). Hechos enjuiciados, que incluso podrían afectar a la integridad moral y seguridad jurídica de las personas físicas y jurídicas españolas residentes en tal Comunidad Autónoma, que no olvidemos, son mayoría numérica contraria a esta deriva secesionista unilateral ( Art. 15 CE);-menos de un 20%-, aunque aún en el supuesto de no ser mayoría contraria, ello sería indiferente acorde a los principios constitucionales vigentes, pues no por nada, las modernas constituciones, se defienden y blindan tanto para las mayorías, como de minorías, evitando así las posibles manipulaciones. Y tales derechos, son inviolables y susceptibles de acudir al amparo de los “foros internacionales” en el supuesto de no ser respetados tanto por el poder autonómico como por el Estado que debe tutelar y garantizar  esos mínimos, puesto que la mera interpretación interesada y fraccionada de un derecho también fundamental, cual es en este caso la libertad de expresión (20 CE.), no puede en modo alguno anular de una forma autoritaria o “dictatorial” el resto de derechos fundamentales de igual rango tales como la igualdad, intimidad personal, seguridad informática, libertad de circulación y residencia, ideología, etc., y ello precisamente por la obligación de respetar unos “límites y limitaciones” en un estricto “balancing” constitucional, que goza de autonomía propia, que excluiría incluso a las demás normas jurídicas de inferior rango jerárquico o competencial.

Por todo lo anterior, no alcanzo a entender este triste espectáculo de oponerse públicamente  a tal razonable, lógico y procedente suplicatorio, y hacerlo además con el apoyo expreso de otros investigados por los mismos hechos. Menos logro entender, que lo secunde el Presidente y el Vicepresidente de la Generalitat, autoridades que se presupone deben representar precisamente a “la generalidad” de sus ciudadanos, puesto que sino hay una clara “arbitrariedad” de un poder público favoreciendo intereses partidistas y en el delicado ámbito del ilícito ya no civil por entrar de lleno en el ámbito penal. ; personas a las quienes se les unen otros líderes políticos de concreta ideología que siguen sin representar ni de lejos la mayoría; espectáculo mayúsculo que deja  perplejo y anodadado al mundo entero, pues por no tener, no tiene lógica humana ni jurídica en todos los parámetros de instituciones internacionales, y que ya han tenido ocasión de manifestarse tanto por activa como por pasiva, en el sentido que “no existe derecho alguno de autodeterminación de los pueblos” salvo en Etiopía por su propia guerra civil,- lugar  donde no ociosamente acudió recientemente la también investigada Sra. Forcadell-, y que aún así, dicho país exigiría igualmente ser aprobado por mayoría de 2/3 de sus representantes. La otra excepción, sería una remota minúscula  isla ubicada en los mares del Sur-.

El derecho a la libre autodeterminación, es obvio, iba referido exclusivamente al derecho que ostentaban  los pueblos oprimidos como resultado del colonialismo del S.XIX, por lo que sería totalmente antagónico a nuestro actual  Estado social, democrático de derecho con legitimidad internacional de la totalidad de todo nuestro ordenamiento jurídico español, que nada tiene que ver con el proceso escoces ( unión en su día de dos auténticos reinos por su propia voluntad ), ni el tema del derecho anglosajón de Quebec; Irlanda, Islandia o cualquier otro resultante del desmoronamiento del bloque socialista, y menos con el tema de Kosovo, donde sólo “excepcionalmente” se aplicó tal derecho por parte de la Corte Internacional de Justicia, precisamente para salvar la sangrienta experiencia que tal guerra civil representó respecto a Serbia, una verdadera notaria carnicería por cierto, fruto precisamente de las intolerancias de todo tipo.

El derecho de autodeterminación, huérfano pues de ningún poyo jurídico internacional, – que no olvidemos sería propia y primeramente exclusiva materia de “asuntos internos” por afectar directamente a la “soberanía territorial” nunca delegada– tampoco se justificaría en pócimas caseras o argumentos profanos que llegan a ofender a la misma inteligencia humana, con razonamientos tales como que tal constitución no fue ratificada por los entonces “nasciturus”; tampoco sirve pretender asimilarlo a un divorcio ( cuando dicha institución no es ni propiamente un contrato), o que la Constitución, pese a ser ratificada por una amplia mayoría del pueblo catalán, vendría viciada al  derivar de un estado de no derecho, todo ello pese al  legitimo “proceso constituyente” y su notoria amplia mayoría de miembros catalanes que fueron los auténticos padres redactores de tal norma suprema con lógico “espíritu de permanencia” en el tiempo como las demás restantes a nivel internacional; donde el propio Catedrático Miguel A. Aparicio, -de ideología comunista- la denominó precisamente la “constitución del consenso”; u otras sandeces similares, y que si bien lograron engañar  a una minoritaria parte del pueblo un tiempo, la realidad les ha demostrado, que no tenían un mínimo fundamento, ni un atisbo de justificación legal, tanto a nivel interno como internacional por mucho empeño y gasto económico que efectuaron y aún efectúan en tal sentido a base de detraer recursos públicos para tales ilícitos particulares que son de una concreta élite social, y no precisamente del pueblo, pues tales recursos los  detraen sin rubor de otras  necesidades más imperantes y legitimas de la población que dicen representar ( donde existe notoriamente un 35% de pobreza infantil, 60% de familias que no llegan a fin de mes; carencias de viviendas para uso social; carencias en las prestaciones médicas, etc.), aspecto que pretenden luego justificar en un supuesto “robo” del Estado central, aún a pesar que en  tal compensación territorial de “solidaridad” constitucionalmente vigente, Madrid y Baleares pagarían más sin aparente queja al respecto, robo que han llegado a cifrar nada menos que en dieciséis mil millones de euros, “ Cuentas y cuentos” que el Economista Josep Borrell en el libro que lleva tal título, se ha encargado de poner en evidencia sin replica de adverso, puesto que entre otras subjetividades, no descontaban  el enorme y objetivo gasto del Estado en los servicios básicos que presta a la Comunidad Autónoma, gastos que sin duda, tendría que sufragar “si o si” el nuevo hipotético estado catalán.

¿ Como se explica este actuar contumaz de oposición de unos supuestos “responsables políticos” que en el ejercicio de sus funciones presuntamente atentaron y siguen atentando contra el orden legal establecido en aras a un hipotético derecho en reino alguno aún no inventado y atacando incluso la misma legitimidad que los legitima a ellos mismos ?, ¿ como se permiten, seguir afirmando de que representan al pueblo en su conjunto cuando en realidad representan una minoría del pueblo catalán,- que no deja ser una parte, pero mínima respecto a la totalidad del conjunto nacional-?

Temo que la explicación este en el “síndrome del emperador” que comenté en algún artículo previo, una alteración típica de la adolescencia, que a modo de pandemia ataca ahora a adultos que dicen vestirse por los pies, pero que edifican anacrónicamente “castillos medievales” en la pobre solidez de la arena, cimiento frágil  en que la cruda realidad, a modo de apisonadora, les va desmoronando día a día delante de la sorpresa de sus cada vez menores seguidores incondicionales, por lo cual desesperadamente, intentan hacer una escenografía de pretender mantener esos cimientos que en realidad eran meros cuentos, exigiendo una “justicia a la carta” diferente al resto de humanos y pretendiendo amparar ilícitos en inexistente “inmunidad política” con las que pretender fraudulentamente salvar y burlar el Estado de derecho vigente, así como la“ igualdad” en la aplicación de las leyes, o simplemente agazaparse en banderas y ciudadanos, aún que para ello arriesguen la misma sagrada y necesaria paz social  fruto de sus irresponsables actos de pretender ingenuamente romper “el pacto social” como único instrumento histórico internacional de evitar el uso de la fuerza tradicional. Luego, esos mismos políticos, se sorprenden  de observar como a su vez, sus normas no son respetadas por sus ciudadanos como el caso de los disturbios de Can Vies, donde llegaron a manifestar : “algunas personas tenían verdaderos problemas para entender las normas  cívicas y jurídicas”.

 Más que un derecho nuevo de pretender “si o si” implantar a la brava, contra todo viento, marea y corriente, y que explica en buena parte el motivo de que los diversos servicios de inteligencia internacionales, junto a la amenaza “talibán”, los tengan en su punto de mira, por la amenaza que representan para el mismo “status quo” imperante tal rebautizada por ellos democracia,  que en realidad es mera anarquía. Lo que intentan, en esa escapada de la realidad en manos del romanticismo soñador, -anacrónismo máximo en el presente contexto de globalización total actual-, es nada menos que restaurar las instituciones medievales y las inmunidades jurisdiccionales que tenían los nobles frente al poder central, pretensión que en Francia, hubiese durado a lo sumo una semana; país que por cierto, hace unos días ha realizado una solemne “queja diplomática” sobre la injerencia en asuntos de su exclusiva competencia soberana territorial pues, también han pretendido agitar a las masas del pueblo del Rosellón en base a la supuesta legalidad imperante en el  S. XVI.

También es cierto, que dicha anomalía social, no hubiese tenido lugar, y en consecuencia una mayoritaria parte de la población catalana no tendría que sufrir un ataque tan intensivo y permanente durante tantos años,- que será sin duda objeto de estudio sociológico futuro-, si los sucesivos gobiernos centrales, se hubiesen preocupado mínimamente de explicar al ciudadano en los estudios primarios que es una constitución, su legalidad y legitimidad, así como su correcta forma de modificarla por las reglas establecidas internacionalmente ; pedagogía que hubiese evitado que  dos millones de ciudadanos fuesen manipulados reclamando un derecho inexistente por ser precisamente excluyente, pues en democracia, ese sometimiento como “esclavos” al imperio de la  ley, precisamente con el objeto de ser plenamente “ libres” como diría Séneca, requiere exquisito respeto al ordenamiento jurídico que precisamente esa sociedad civilizada se ha sometido previamente, todo ello con el superior  fin de conseguir la paz, la realización personal del individuo y  la felicidad social.

Una reflexión final. Es curioso que los demás grupos parlamentarios, exceptuando PP, Ciudadanos y PSOE, se hayan decantado por no conceder dicho suplicatorio,  lo que dice mucho tanto de sus objetivos políticos de dinamitar la democracia y fraccionar el país, como de su diferente vara de medir respecto a lo que continuamente se les llena la boca respecto a la necesaria “división de poderes” de la que predican son victimas. El votante que tenga ojos, tome nota en consecuencia del digo y de los lindos Don Diegos, y como suele decirse,  que continué el espectáculo dantesco, y se abra el telón para ver los últimos actos de esta tragedia personal de “Hamlet” pues conociendo ya el guión, dista mucho de parecerse al altruismo quijotesco de defender niños, damas, ancianos y viudas, al humilde y sufrido pueblo en definitiva. Y ceso, puesto que la Literatura parece no les agrada, ni es el fuerte tampoco, como la Historia o el Derecho para los “pastorets” y estos, nos son del todo indispensables  para ambientar, ahora que viene la inminente época de los pesebres.

José Manuel Gómez

Abogado

 

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2 Comments

  1. Milagros
    Noviembre 25, 23:58 #1 Milagros

    Como es habitual en este escritor ,el artículo además de interesante, y siempre impecable en el texto, da pie siempre a la reflexión . En esta ocasión me siento en la obligación de confesar humildemente que me es imposible opinar , pues en una parte amplia del texto ,da muestra de su gran sabiduría en leyes, pues además de escritor se añade el de su otra profesión ,” abogado ” .
    Yo como coloquialmente , y vulgarmente se dice , en cuestión de leyes estoy ” Pez” jeje ¡¡
    Con su permiso sin embargo quiero opinar de otra interesante e importante parte del texto , en la que nos habla de la autodeterminación. Situando la palabra en su significado real, se descubre la utilización que hacen algunos partidos políticos de esta en su propio beneficio ,y por supuesto me atrevo a afirmar, con un objetivo más que dudoso. Esta palabra tan extensa , “Autodeterminación ” , se define , y representa la autonomía , y separación de la comunidad de un país. Comunidades como Cataluña, en este caso, o bien a el País vasco , pretenden hacer de esta palabra ( autodeterminación) su causa, y bandera ) .
    Si aplicamos la palabra más que reseñada , y su significado a quienes la vociferan, nos incita a retrotraernos a recuerdos , y gerras de un pasado , que algunos se empeñan en no dejar cicatrizar nunca , y que estas antiguas heridas sigan sangrando hasta volverlas abrir.
    Los ciudadanos como bien expresa el escritor debemos tener los ojos bien abiertos , y no caer en la manipulación de los que tienen como objetivo final , no de lo que predican, si no el poder goloso del que reparte , y reparte ( como sabiamente dice el refrán ) se queda con la mejor parte.
    Por desconocimiento, conformismo, miedo , o quizás por hastío ,nos despreocupamos , y votamos sin conocimiento de causa al libre albedrío , de quién expone su futuro en una tómbola , sin saber que el que el premio esta audazmente escondido para que el que se lo lleve , le cueste diez veces más de lo que en realidad vale.
    ¡¡El pueblo unido jamás será vencido¡¡, cántico que ya suena a utopía , pues la palabra Autodeterminación da la impresión que va a ser el título de una canción de dudoso éxito , con un futuro de ventas más que incierto . Si nos dejamos manipular por la música repetitiva de los autores de tan destructiva versión , nuestros oídos pueden acabar con sordera crónica , y como yo quiero oír alto y claro durante muchos años, voy hacer oídos sordos a la música ensordecedora de esa canción llamada Autodeterminación ¡
    Es lamentable que un país como España se haya estancado , no ya por la crisis , si no más bien por el hastío , y decepción de los ciudadanos, que bombardeados por la manipulación de algunos partidos políticos , y medios de comunicación afines a unas u otras siglas , nademos en un río plagados de caimanes , dispuestos a incar el diente al menor descuido ¡

    Gracias por dejarme expresar mi punto de vista de lo que en su fuero interno piensan muchos .

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  2. Mmb
    Noviembre 26, 13:28 #2 Mmb

    Como es habitual no estoy de acuerdo en casi nada. Cuando Ud. habla de la inviolabilidad de la Constitución, los posibles violadores la cogen una noche y con nocturnidad y alevosía la cambian en lo que les interesa. En cuanto a la indivisibilidad de España, se ha de co tar que nunca estuvo unida si no fue a la fuerza con violacion de tratados internacionales, inclusive. Que la Constitución es una roca, pues depende para que. Respecto al suplicatorio contra el Sr. Homs, pues mire Ud., por sacar unas buenas a la calle, o tanto bombo y platillo como se le da en el artículo, no merece nadie ser juzgado. Que los independentistes son minoría, si ciertamente, una encuesta de hace unos días el 49’8 a favor y el 50,2 en contra. Está claro que lo que aquí destila es posición personal de sobras conocida y que se ajusta poco a la realidad. Por último “el derecho a la autodeterminación de los pueblos” uno de los principios fundamentales de la ONU, pues ya no sirve, era para otros tiempos, en fin solo hay que aplicar, siempre bajo mi criterio, algo que se llama “democracia”. Es un placer.

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