Reflexiones sobre la celebración del 12 de octubre en Barcelona

octubre 25 06:11 2016 Print This Article
Silvia Cangueiro

Silvia Cangueiro

La primera vez que oí hablar del Batallón Alcántara, a parte de la pasión con la que me lo explicaron, me imaginaba a hombres de honor arriesgando su propia vida, para cumplir las órdenes recibidas de su Teniente Coronel Fernando Primo de Rivera que apeló a su espíritu más patrio –al igual que a sus padres, familiares, novias y esposas-, para lanzarse a una misión casi suicida … este hecho se remonta a un ya lejano 1921. Se trataba del desastre de Annual y el Batallón de Caballería quedó deshecho por defender la retirada de sus compatriotas.

Con profunda emoción escuché esta hermosa historia de heroismo, patriotismo y honor; y con la misma admiración me invadió un gran sentimiento de tristeza, intuí que ya no quedan soldados y hombres como los del escuadrón Alcántara. Mientras escuchaba la historia, solo  tenía en la mente la imagen de lo que vivimos cada 12 de Octubre, la Plaza de Cataluña, en Barcelona, podría ser el cruce del Río Igan, donde se había atrincherado el enemigo, y donde el Batallón cargó una y otra vez intentando traspasarlo, pero nunca lo será.

Por mucho que nos empeñemos en explicar qué es nuestra Fiesta Nacional, es una reivindicación en toda regla de todos aquellos catalanes que nos sentimos y  por qué somos españoles, parece que cargamos –como el Batallón de Alcántara- contra lo imposible. Empiezo a creer que nuestro problema en Cataluña no son los “otros” (los que no se sienten españoles),  sino nosotros mismos (los que nos pavoneamos en decirlo).

Cuando hemos tratado, frente al separatismo, de demostrar que existe otra Cataluña, qué lejos ha quedado el trabajo en equipo y la unidad -los escuadrones de caballería que se lanzaban compactos con un único objetivo-, he sentido todo lo contrario. Vamos a ponerle nombres de una vez por todas: personalismos, ansias de protagonismo, recelos, egoismos, …

Por un lado, tenemos los partidos que se autodefinen constitucionalistas: PPC, C’s y PSOE. Este último, completamente dividido, en Madrid realiza campañas con la bandera española, pero en Cataluña pacta con los partidos más extremistas por la independencia. También podríamos mencionar a PxC. Pero parece que en Cataluña todos somos tan puros que los anteriores partidos se desmarcan. El PP no quiere que le hagan cordones sanitarios, pero luego contribuye a ellos. Así que de los partidos políticos podríamos decir que tenemos PPC y C’s, por una parte, al PSOE de Madrid y PXC de otra parte. Creo que de los partidos es mejor no seguir hablando. Más que un Batallón de Caballería, parece que es de mulas y burros. Y así no se ganan batallas.

Por otro lado, están las  asociaciones que intentan abanderar la voz de esa mayoría silenciosa.  El 23 de abril de 2014 nació Sociedad Civil Catalana (SCC), fruto dels esfuerzo de varias asociaciones cívicas y con el soporte de esos partidos llamados “constitucionalistas”. Por fin parecía que teníamos un pilar donde apoyarnos: una asociación creada exclusivamente para “luchar” contra el independentismo. Era un colectivo plural y transversal que podía acoger a un amplio sector de la población catalana no separatista ni nacionalista.

Ya antes que SCC, el 12 de Octubre (de 2012), lo organizó una asociación que salía a la luz: Moviment Cívic dEspanya i Catalans, Movimiento 12 de octubre, … . Luego fueron surgiendo otros, como Somatemps, un grupo que sabe combinar la lucha cultural con la presencia en la calle, y que ha dado nuevo impulso a este combate.

Muchos de estos moviemitnos tienen lemas e “ideas fuerza” similares; todos dicen lo mismo: la unión hace la fuerza, junts i millor, un compromiso de todos… etc, etc, etc, pero la realidad es que como eslogan queda bien, aunque a muchos de ellos sólo les faltaría ponerlo en práctica. No me dejaré de lado a todos aquellos que lo festejan también en Plaza España o incluso Montjuic. Esos a los que llaman “ultras”. También existe, pero en su mundo aparte.

La cuestión, es que todos queremos lo mismo. Muchos en privado alardean de ser patriotas, pero lo cierto es que estamos llenos de complejos. Nunca llegaremos a ser un verdadero Batallón porque este, para tener éxito, debe de ser un grupo unido. Nosotros somos una amalgama de escuadrones divididos en busca de protagonismo y sin capacidad de sacrificio. En definitiva, sin Patria ni honor.

Si dejamos perder nuestra Patria por culpa de nuestros egos, a nosotros -nuestras madres, padres, mujeres, esposos y esposas, novios y novias-, si que nos llamarán cobardes … y no se equivocarán.

En el Batallón de Alcántara, en ese valle del río Igan, murieron casi todos, pero a ellos nadie les pudo llamar cobardes.

 Silvia Cangueiro

  Article "tagged" as:
  Categories:
write a comment

0 Comments

No Comments Yet!

You can be the one to start a conversation.

Add a Comment

Your data will be safe! Your e-mail address will not be published. Also other data will not be shared with third person.
All fields are required.