Let it be Puigdemont

Agosto 15 09:36 2016 Print This Article
César Alcalá

César Alcalá

En la década dorada del movimiento hippy se puso de moda el happening. Este consistía en una manifestación artística multidisciplinar. Se basaba en la ecuación provocación-participación-improvisación. La obra cumbre del happening fue la película The party con Peters Sellers del año 1968. Cuando las modas evolucionaron la palabra se transformó en performance y hoy en día le llamamos flashmob.

Todo esto viene a colación que en este mes de agosto, tranquilo mes de agosto, mientras algunos están o estamos pendientes de los acuerdos del PP con C’s para conseguir de una vez por todas un gobierno, otros realizan sus flashmob particulares. Y no me estoy refiriendo al que tuvo lugar hace poco tiempo en Platja d’Aro. Sino al que llevan a cabo algunos patriotas o pastorcillos abocados a una espiral sin salida llamada separatismo o independencia.

Hubo un flashmob en las Olimpiadas de Rio. Mientras se entregaba la medalla de oro en dobles de tenis un patriota, un pastorcillo, descolgó una estelada para contrarrestar la bandera de España y su himno. Hay que tener en cuenta que, ante la multitud de banderas y otras ropas que ondean en los diferentes estadios de Rio, esa estelada pasó inadvertida. La verdad es que la flashmob rozó el ridículo más absoluto y fue la expresión de un patriota solitario que quiso expresar que estaba ahí.

Y esta premisa es la que pasa en realidad. Dicho de otra manera. El estadio donde se entregaron las medallas es el mundo. Lleno de habitantes que vibran y expresan sus sentimientos libremente sin importarles lo que piensa o lo que hace el de al lado. La repercusión de la estelada fue ínfima. A nadie le importó que se colgara, como a casi nadie le importa la reivindicación de estos patriotas. El movimiento independentista no es un clamor en el mundo. Por mucho que quieran vender el hecho de su importancia, la realidad es que les importa un bledo. Sólo les importa a unos pocos. Y no me refiero a los políticos, sino a aquellos que realmente creen en ella y piensan luchar por conseguirla. A los políticos patriotas les interesa vivir de ella y, cuando no puedan hacerlo, se inventaran otra cosa. Es lo de Groucho Marx: estos son mis principios, si no le gustan tengo otros.

El otro flashmob de esta agosto lo hemos tenido en Cadaqués. Un grupo de pastorcillos han representado la obra homónima de Floch i Torres. Pero no eran unos “pastorets” normales y corrientes. Allí estaba la creme de la creme. Raholas, Puigdemonts, Laporta, las y los respectivos y otros miembros de un elenco que terminaron cantando la famosa canción Let it be de The Beatles. Esta flashmob tenía más pinta de ópera rock –digamos Hair- que de comida de pastorcillos. El tono y la escenografía recordaban más a un happening, algo caduco y viejo. La modernidad brillaba por su ausencia y, ante un lugar como aquel –el más bello del mundo según Salvador Dalí- los happening o las flashmob están fuera de lugar.

También está fuera de lugar que alguien –en este caso el anfitrión- se dedique a colgar por twitter todo lo ocurrido en aquella flashmob. En primer lugar porque rompe un principio de intimidad. Tampoco es políticamente correcto ver al presidente de la Generalitat en ciertas circunstancias y compañías. Y, por descontado, denota el carácter garrulo y poco formal de algunos. En definitiva, imágenes y vídeos de muy mal gusto.

Alguien me dirá que es bonito, que es muy natural, que a los personajes públicos se les tiene que ver en su salsa, fuera de encorsetamientos. Todo lo que ustedes quieran. Con las fotos y videos han demostrado que, el espíritu cumba que vivieron años atrás no ha desaparecido y que en el fondo son perroflautas con traje de Ermenegildo Zegna, Boss o Gui Laroche.

Lo mejor de esta flashmob ha sido la banda sonora. Creo que tuvieron una epifanía con la guitarra en la mano. Acorde tas acorde entonaron el Let it be. Dicho en español Déjalo estar. Curioso. ¿Quizás era un mensaje a los pastorcillos rebelándoles que han de dejar el proceso y buscar nuevos horizontes? ¿Debemos dejar cualquier iniciativa? ¿Debemos resignarnos? Let it be Puigdemont. Esta frase aún resuena cuando las olas rompen en la playa de Cadaqués. Let it be Puigdemont. Deja de hacer el ridículo y ponte a gobernar de una vez por todas se oye en el horizonte. Let it be Puigdemont. Y saca del letargo a esta Cataluña que no se merece lo que le está ocurriendo, vuelven a decir las olas. Let it be Puigdemont. Afronta el futuro con decisión y devuélvele a esta tierra el orgullo que le habéis robado. Let it be Puigdemont. Volvamos al seny y olvidémonos de la rauxa que ya está bien de tanto cachondeo. Let it be PuigdemontLet it be Puigdemont

César Alcalá

Historiador

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