Sentido de Estado

julio 08 16:23 2016 Print This Article
José Manuel Gómez

José Manuel Gómez

La política debe responder a una lógica por parte de los elegidos a representar los intereses de los ciudadanos, por lo que su “voluntad”, no puede estar secuestrada eternamente en esa teórica sagrada delegación de voto del cual  J.J. Rousseau ya recelaba en su “contrato Social”, razón por la que entendía que en caso de incumplimiento, el elegido debería ser inmediatamente depuesto; aspecto lógico que no prosperó por entender que daría más estabilidad un mandato de cuatro años impuesto al final  por eclesiástico J. Sieyès, que a su vez recelaba y veía inviable lo que hoy conocemos como sistema asambleario.

Hoy en España, tras casi un año de Gobierno provisional y después de dos elecciones, parece ser que los políticos aún no acaban de entender ese mandato del soberano, harto ya que en plena crisis, tenga que soportar este mercadeo de expectativas y egos propios de meros intereses personalistas y de partido, que no responde en absoluto  al que debería ser el normal interés general; ciudadanos que además han tenido que soportar el doble coste electoral como resultado de no querer tampoco renunciar los partidos al clásico gasto de campaña  pese a este nuevo contexto digital y de redes; negativa que implica doblar las hipotecas que representan dichos cuantiosos préstamos y que de una u otra forma se tendrán que liquidar o “condonar” opciones ambas costosas; más incluso la segunda pues es la puerta tradicional para empezar la corruptela. Y para poner más morbo, algún irresponsable descerebrado, de esos políticos que se dejan la cabeza en casa con la excusa de ir más livianos, aún amenaza con una tercera convocatoria.

Un país con un año de Gobierno provisional no es asumible, ni serio, y menos viable, tanto por formar parte de la U.E, como por estar en un contexto neoliberal en que los inversores no  buscan ya las ganancias para mañana, sino de “hoy para ayer”. No satisfacer las expectativas de dichos especuladores internacionales, nos llevaría irremediablemente a un desastre económico cantado en un momento en que además debemos ya más de lo que producimos, una deuda no millonaria sino con “B” – y que no es sinónimo precisamente de dinero negro incontrolado-, dato del cual están muy pendientes las Agencias de Calificaciones y  la consecuente prima de riesgo y el bono basura.

Observen el caso temerario inglés sobre el Brexit sobre las ansias de independencia económica y el consiguiente precio de pretender ser enanos en un mundo ya no de titanes sino de auténticos crackers, y aprecien incluso desde el mismo inicio donde pueden llevar dichas aventuras “románticas”. Ejemplo obvio de la técnica del avestruz de pretender cerrar los ojos ante la realidad imperante, sería la continua devaluación de la credibilidad del bono basura de Cataluña; caso este último que pese a tal evidencia, pretenden así hacernos ver que todo va viento en popa, e incluso dicen que mejor que en España, tanto en PIB como en empleo, pretendiendo con ello  ignorar que si este “status” se mantiene, es precisamente por formar parte de la gran entidad territorial que pretenden desestabilizar, la cual configura el tercer mayor  buque europeo en eslora que representa nuestro gran país actualmente dentro de la U.E, razón única por la que no está ya hundido con esas extraordinarias cifras de déficit que maneja.

Podemos tener mil ideologías e idearios políticos, pero todos ellos, deberán someterse a la cruda economía para poder hacer viables esos mil también sueños, pues lo contrario, sería repartir democráticamente las miserias, caso de la aventura y osadía  de Grecia tuviese o no razón de ser; o el caso de Venezuela y de tantas otras experiencias sociales. No  por nada un slogan americano de la época, permitió llevar a Clinton a la Casa Blanca: “esto es economía estúpido”. La propia URSS., dejo de ser viable por razones económicas.

Si el primer partido de la oposición insiste en no dejar gobernar, como un agujero negro, será devorado a su vez por su electorado, más si se enrola con tripulación díscola al sistema imperante que solo destaca para poner en evidencia el puente de mando, pero que una vez se ponen a pilotar, por esa impericia y omisión  de esa realidad económica, llevarían irremediablemente el navío  contra los acantilados. Si por el contrario optan por investir o favorecer al Gobierno más votado, simplemente desde una oposición responsable, en cuatro años marcando la pauta con las demás fuerzas mayoritarias de la oposición, al margen de recomponer sus cuadros y la mermada ideología, les permitiría a  su vez doble carambola, en cuanto habrían muchas posibilidades de desaparición del partido antisistema, que es hoy por hoy su mayor riesgo en cuanto a proximidad ideológica de izquierdas. Partido que siendo honestos, deberemos reconocer propició paradójicamente  el propio

antisistema del sistema; esperando que de forma inteligente sepa rectificar también el rumbo para evitar a su vez esas sirenas que habitan en el acantilado del egoísmo y la sinrazón. El soberano, lejos de dar un cheque en blanco, sabiamente ha vuelto a hablar y ahora se limita a observar el efectivo cumplimiento de su mandato preceptivo por ser la voluntad general.

José Manuel Gómez

Abogado

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