Brexit o el triunfo de Napoleón

Junio 25 16:36 2016 Print This Article
José Manuel Gómez

José Manuel Gómez

La máxima obsesión del pequeño gran galo, era sin duda “aislar a Inglaterra de Europa”. Ayer, vio cumplido su mayor sueño, ganando así desde la misma ultratumba lo que no logró en Waterloo.

A dicho brillante estratega, al margen de su clara derrota en el amor con Josefina; sólo le vencieron tres cosas en la guerra y por este orden: 1)  Su misma estrategia, ahora aplicada por el General Castaños en Bailen, quien hizo poner de rodillas a ese extraordinario ejército invicto en toda Europa, y donde mucho tuvo que ver el indomable carácter español; teniendo que reconocer más tarde el gran error de la invasión, en cuanto que ese pueblo, aparentemente anárquico e individualista, se convertía  por arte de magia en un solo hombre, temible en el combate.2) La estrategia del juego del escondite y el gélido frio en su osadía de atacar la inmensa madre Rusia. 3) La ineptitud de su general, quien permitió la fuga del ejercito prusiano, y que con su sorpresiva incorporación de nuevo al combate aquel atardecer del 18-6-1815, cuando ya estaban dominados ingleses, alemanes y holandeses en aquella séptima Coalición capitaneada por Wellington. Todo ello, al margen de unas solo ahora conocidas almorranas que le impedían ver el horizonte desde la grupa de su caballo, privándole así de una de sus mayores virtudes, la infalible visión estratégica en el dominio de los movimientos de las tropas.

De los ingleses decía, que cada uno era un comerciante en potencia. Ese día se evidenció su máxima puesto que, no tardó en correr la buena fama por todo Londres de las excelentes dentaduras postizas conocidas con el nombre de tal batalla, cuyo material no era otro, que el logrado por la rapiña en los cadáveres de los soldados  franceses.

Otra anécdota más trascendente; esa tarde, cuando esa inesperada irrupción del ejercito prusiano ya había desestabilizado la batalla; una “inocente” paloma fue soltada desde retaguardia dirección a Londres con el siguiente mensaje: “la batalla está perdida”. Ello provocó al instante el pánico en la bolsa de la City, y las ventas precipitadas. Cuando al día siguiente se puso de manifiesto el engaño, unos, se habían arruinado, y los otros enriquecido; por lo que debemos convenir que esa batalla, finiquitaba a su vez un concepto de Europa, e imponía otro, la Europa “especulativa”.

¿Qué es en definitiva lo que representó Europa para los británicos que no fuera la mera especulación, mero mercado de mercancías y bienes? No olvidemos que Ch. De Gaulle por dos veces consecutivas impuso su veto a su entrada. De no haberse sumado al proyecto, que nadie tengas dudas que hoy la UE, al margen de una armonización fiscal, de una política social, podría contar incluso con su propio ejército, y una política exterior unificada y coherente; muy alejada de esa mera visión aludida de mera circulación y trueque  de objetos propia de una miope e interesada visión neoliberal británica sobre el libre o “salvaje” comercio.

Que desde siempre ha sido un lastre y carga; socio de poco fiar  y más proclive a ser el fiel escudero de los EE. UU., tal como reflejan sus continuos y permanentes actos, sus constantes protestas, sus infinitos caprichos de desear “la carta” y rechazar categóricamente  el menú del resto, es un secreto conocido a “voces”.

El hispanista Paúl Prestón calificaba a Cameron como un “irresponsable e  imbécil” por dicha convocatoria a referéndum de una cuestión extraordinariamente compleja para dejarla en manos de la frivolidad de una decisión del ciudadano normal, en cuanto que había tremendos intereses que rivalizaban sólo con el empecinamiento y subjetividad  de una concreta “élite”, cuyos débiles argumentos sólo eran combatidos por una prensa entendida y selecta a diferencia del resto populista que es la que lee  y manipula a la mayoría del pueblo.

Aún así, la lógica diría que debiera triunfar la razón, pero la razón y el “nacionalismo”, ni fueron ni nunca irán de la mano, pues esos radicales, erigen el sentimiento como única frágil base y ese es su drama del que tercamente quieren hacer partícipes al resto del mundo, no por azar A. Machado expresaba: “de diez cabezas, nueve embisten, una piensa”; pues si se pensara mínimamente, el drama de los inmigrantes, principal baza del nacionalismo de ultra derechas, asumido en parte por los laboristas, realmente se neutralizaba de facto con observar que es consecuencia de su época imperial, pues son indios, pakistaníes y un sin fin más a los que no pueden cerrar la puerta a diferencia de los extracomunitarios, que ya en sus caprichos contantes de tal socio, se les permitió excluirse del espacio “Schengen”, terquedad que incluso les llevó a privar de prestaciones a los mismos ciudadanos europeos; con lo cual, debemos convenir que quienes les quitan sus trabajos, compiten en salarios, y disfrutan de sus prestaciones sociales, son los citizen de sus antiguas colonias.

Aún así, cabría esperar la lógica de la economía de mercado, pues eran conscientes que casi el 50% de su producción se exportaba a Europa, que ahora, de no aceptarse un trato privilegiado, deberán sufrir unos aranceles del 30%, pues a todos los efectos serán considerados país  tercero; y ello no se salvaba con la irracionalidad que los consumidores europeos podrían ser suplidos por indios y chinos como mantenían y argumentaban las lumbreras o iluminados nacionalistas. Como además era en parte un juego o concurso de decir sandeces, no se privó ni la propia  Reina en dejar su impronta y su ego al airear su indiscreción: “deme tres buenas razones para no salirnos de Europa”.

Se podía y debería también mirar por los propios intereses de sus mismos citizens en el Continente, “millones” (solamente en España hay tres millones) quienes quedarán desprotegidos salvo  que se atenué esa inseguridad con un Convenio -colectivo o individual- con cada estado miembro.

Se podría “pensar”, incluso “palpar y ver”, – más en ese exclusivo contexto nacionalista- el cantado fin de la misma U.K.; pues será solo cuestión de tiempo que Escocia se vaya, ejemplo que no tardará en hacer Irlanda y posteriormente Gales. Todo un jaque mate de intentar emular al mismo Janes Bond, dando licencia no se si para matar o matarse; pues además, no se olvide que sus últimas colonias, caso de la anacrónica Gibraltar, queda en el aire. En definitiva, todo un drama que puede cambiar incluso la geopolítica internacional, que en buena  parte, viene consecuencia de no haber asimilado que el Imperio ya es Historia, y que Europa era el único paliativo para seguir influyendo en un complejo mundo de titanes donde lo pequeño ni está ni se le espera, salvo en las cortas mentes de los  amantes del campanario de sus respectivas aldeas y pueblos.

No nos preocupemos pues del suicidio ajeno- que es el éxtasis no se olvide de los nacionalistas- y centrémonos en ese inmenso Continente que es Europa, que marcó y seguirá marcando los destinos del mundo. Veamos con ello una oportunidad de mejorarla, de neutralizar esa influencia neoliberal que dicho ex-socio compartía con Alemania, equilibrio de poderes, que ahora pasará a Francia, quien en unión a la generalidad de países ribereños, tomaran el relevo e impondrán por una vez una Europa social, de personas, y no solo pues de frías mercancías y bienes. Mientras iremos viendo la evolución en solitario de lo que reste  o quede del Reino Unido, con nuestros mejores deseos que eso no ocurra; pero que a su vez nos servirá de forma ilustrativa para ver en directo a lo que llevan esas ideas insulares, tanto de nacionalismos de ultraderechas como de izquierdas.

En esa última voluntad de salvar” in extremis”  a un náufrago, se me ocurre apelar al Tribunal Europeo de Derechos Humanos, el que tanto hizo cambiar el vetusto derecho británico para satisfacción y beneplácito de sus ciudadanos y que parece tan pronto se han olvidado; pues observen que en contra de los derechos de los Tratados y derecho interno británico, se ha causado una objetiva indefensión a “millones” de ciudadanos cuyo único “delito” era vivir o trabajar  fuera de la isla, a los que se les ha excluido de una decisión vital en sus vidas para su  inseguridad jurídica( derecho de libre circulación, de residencia, de asistencia social, protección jurídica….) y que sin duda alguna, hubieran decantado la balanza a la lógica, tanto a la misma continuidad de U.K., como a su pertenencia a la U.E.. Dicho recurso por los legitimados afectados, de ser viable, neutralizaría la irresponsabilidad de un “imbécil” que dudo que sirva ni para cuidar simple ganado, y sobre cuyas únicas exclusivas espaldas por ende, deberá pesar la sangre de una parlamentaria progresista que se oponía a una nueva visión victoriana de la sociedad.

José Manuel Gómez

Abogado

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