He tenido un sueño…

Abril 18 12:15 2016 Print This Article
José Manuel Gómez

José Manuel Gómez

Soñé, que habíamos pasado de una dictadura a una anhelada democracia, desipándose como la niebla todos los fantasmas del pasado, fruto de un enfrentamiento fratricida, resultado entre otras razones de peso, de tener unos ineptos dirigentes, que a modo de malos pastores, habían colaborado, por activa y/o por pasiva, a que se abriera la caja de Pandora, lo que hizo desparramar la especial cólera que llevamos en nuestro particular ADN., lo que sin duda, queda reflejado en nuestros propios anales; y de la cual, brotaron auténticos ríos de sangre, en una pesadilla, que dejó dicen, nada menos que un millón de muertos, todo por no respetarlos derechos y libertades de su contrato social, ratificado en la Constitución a la sazón vigente de 1.931

Soñé, en este mi mejor sueño, que habíamos vuelto a recuperar nuestro verdadero sitio en el mundo, y evaporándose los mismos Pirineos, entrabamos como miembros de pleno derecho en Europa con una novedosa reluciente Constitución, bautizada como la del “consenso”. Con tal módico cambio de rumbo, recuperábamos nada menos que nuestra preeminente posición que desde siempre ostentamos en la Historia, pues la misma Europa, no se explicaría sin los pilares puestos por España y de sus gentes; en cuya empresa, equivocadamente o no; unido a la aventura americana, nos dejamos la fortuna y la misma piel, quedándonos en los mismos huesos como diría A. Machado en sus poemas a Castilla y por ende al país entero.

Soñé, que esa misma Constitución, fue modelo internacional tanto en cuanto a técnica, como a novedades de derechos incorporados; y que aún muchos años más tarde, por la propia vetustez de las vecinas, – pues no se estila cambiarla a cada generación, como piden algunos especialistas, auténticos versados del difícil arte de la ignorancia supina-; seguía siendo un modelo a seguir, cuando no verdadero espejo para todo el mundo hispanoamericano.

Soñé que en pocos años, ahora nosotros, los auténticos soberanos del reino, como auténtico maná, que lejos de caer del cielo, lo habíamos ganado a pulso; habíamos multiplicado milagrosamente nuestro poder adquisitivo alejándonos de nuestro obvio y notorio retraso clásico del vagón de cola; habiéndonos incorporado plenamente a la tecnología, en la cual, llegamos incluso a ser punteros y pioneros en breve espacio de tiempo, caso de la energía eólica, o los trenes de alta velocidad; verdaderas joyas de la corona, las cuales, como modelo a seguir, eran primorosamente demandadas a nivel internacional, y de la que hacían gala y referencia los mayores mandatarios de la Tierra.

Soñé, con una nueva generación, alejada de los taumatismos históricos de sus padres y abuelos; educados ahora en la pluralidad, en el respeto, en los principios y valores de la democracia, en la solidaridad; jóvenes, quienes por primera vez, pisaban fuerte en el mundo sin complejo de inferioridad alguno, con una de las formaciones
académicas que jamás había conocido la Historia del país, homologables e incluso en muchos aspectos, superiores al resto; todo ello como nuevos abanderados y avanzadilla de una renovada y prestigiosa marca consolidada; marca que en lo económico, también se había lanzado a la conquista de los mercados internacionales, bautizada por los mercados, como el “nuevo desembarco hispano”, por unos; “la nueva Gran armada” por otros.

Soñé, en un estado del bienestar de todo tipo que jamas se había visto en nuestra eterna sufrida común tierra; fuese tanto en educación, pensiones, o en la misma sanidad, una de las más avanzadas en tecnología y eficacia del planeta, notoria y verdadera referencia internacional en definitiva.

Soñé con un país solidario, orgulloso de los claros avances en todo los ordenes de la generalidad de todas las regiones que lo integraban, y cuyos logros eran orgullo del conjunto de la soberana ciudadanía, quienes a modo de autentica piña se esforzaban día a día por superarse, preocupándose que ningún miembro que lo componía se quedase rezagado, redistribuyendo para eso la riqueza y recursos propios.

Soñé, en un país donde nadie quería ser menos, ni más que su vecino, donde todo era concordia, unión de esfuerzos e intereses comunes, dejando de lado los egoístas intereses propios, germen de hogueras de vanidades; ilusión compartida en suma de solidaridad en esa unión de la generalidad de culturas y pueblos que durante Milenios se habían mezclado por sangre, aunado esfuerzos, compartiendo tanto las pocas alegrías, como las muchas mayores penas; pueblos que en los momentos más críticos, sabían unirse y ser uno sólo como constata la misma Historia, pues no casualmente puso por primera vez de rodillas el mismo Imperio de Napoleón. Un pueblo orgulloso en definitiva, que desde la misma Literatura, hasta en la más cruda realidad, había rechazado el tirano, fuese interior o exterior, y que hoy, había sabido poner candado a la particular caja de Pandora con sus fantasmas del pasado.

De repente, me desperté perplejo, pues más que un sueño, parecía todo un auténtico real milagro; divisando a ojo de pájaro, tanto a “derecha, centro o izquierda”, un país nuevo; completamente transformado e irreconocible, pues ahora estaba plagado de infraestructuras de todo tipo y de primerísimo orden, ya fuesen autopistas, autovías, trenes bala, rascacielos, hospitales, colegios, novedosos museos, ciudades de las artes, comunicaciones de todo tipo, puertos comerciales, deportivos, aeropuertos, urbanizaciones, polígonos industriales; hasta divisé raros molinos gigantes, ahora eólicos, que harían más ardua la letal batalla al mismo Quijote, pues necesitaría las mismas alas de Ícaro para acceder a sus letales y recios brazos.

Vi en definitiva, un país moderno, dinámico, ilusionado, que nada tenía que ver con su inmediata anterior Historia; siendo ahora, -pese al lógico retroceso por nacer nuevas economías emergentes-, treceava potencia económica mundial entre más de doscientos países; como también era la tercera potencia en turismo al superar anualmente su misma población nativa, por estar próxima a la friolera cifra de
cincuenta millones de visitantes. Por todo ello, me sentí feliz y orgulloso.

No duró mucho mi sueño, pues mire al “extremo izquierdo”, y pese a ser una parte mínima de la población, no dejaban de ser legión de virgilios, los cuales siguiendo a Dante, parecía que volvían a encaminarse sobre los tristes pasos ya andados antes; siendo dirigidos, no se bien, si por auténticos lobos, o nuevos pretenciosos malos pastores que parecían argumentar mil y una falacias, fantasías y cuentos, referidos a supuestas diferencias ahora de territorio, raza y lengua; estratagema y astucia, con las cuales pretendían ingenuamente dividir a las masas para así hacer triunfar sus particulares y oscuros bastardos inconfesables intereses de casta, y que la misma Europa ya tuvo la desgracia de sufrirlos trágicamente en el reciente Siglo XX.

Y de nuevo, vi perplejo como la democracia, tropezando con la misma piedra, tendía a ser extremadamente protectora con los díscolos insurgentes, quienes en un claro alocado “síndrome del emperador”, conscientes de que nadie parecía querer imponerles la correcta norma de conducta, pretendían nada menos que amamantarse en ella, alegando una pretendida ilimitada, infinita e inusitada libertad de expresión, cuando en realidad, buscaban traicioneramente apuñalarla sin ética ni rubor alguno, intentando liquidar así por ende, el resto de derechos también fundamentales que pudiesen limitar su tosco y contumaz actuar, inédito en toda la faz de la Tierra y que iba contra el solido “status quo” legalmente imperante; cuadro patético, que distaba mucho de ser aquella imagen romántica en que Rómulo y Remo se amamantaban de la tierna loba romana, pues más bien parecían los cerdos de la misma “Rebelión en la Granja” de G. Orwell, quienes engañando al “caballo”, le prometieron que iban a cambiar la tiranía existente por un inusitado e idílico mundo mil veces mejor; cuando en realidad, el pobre noble cuadrúpedo, terminó trabajando como auténtico asno el doble de jornada laboral que antaño con los supuestos despóticos zares, y con evidente mucha menos alfalfa; mientras, tenía que observar, como esos aparentes iguales que decían ser sus hermanos, empezaban a erguirse y a perder la cola, pareciéndose cada vez más a los esclavizadores humanos de antaño; personajes estos dominantes, que exhibían un nuevo libro, ahora rojo, que sustituía al anterior del abolido régimen feudal, y cuyo primer artículo, a modo de principio básico, rezaba: “Todos los animales son iguales, pero unos, son más iguales que otros”. Conclusión, se dijo para si el caballo: “ para tal viaje, no hacían falta tantas alforjas”, y conjurándose para consigo mismo, antes de volver a empezar la general revolución en la granja, se dijo, ahora a la inversa: “ no pasarán”.

No me gustó nada esa visión profética de la nueva Pandora, por lo que intenté volver a soñar, y para mi alegría y gozo, volví a ver al caballo, aunque ahora era el anterior y antagónico de Troya, él “hueco” y astuto, quien en su visceral ímpetu, chocaba irremediablemente contra la muralla constitucional y sus guardianes; por lo que el ensueño de “Ulises” de volver a su añorada Ítaca, que para nosotros era indeseada pesadilla, quedaba abortado pues sueño de verano fue, dado que algunos sueños, sueños son en este gran teatro del mundo, y en este gran mundo del teatro, a cuyos actores originalmente, no se a ciencia cierta el por qué, les denominaban sencillamente hipócritas.

José Manuel Gómez

Abogado

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1 Comment

  1. Milagros
    Febrero 14, 16:09 #1 Milagros

    Bonito sueño el de mi admirado escritor ¡
    No tan dulce despertar ¡
    Lo increíble de esto , es que los sueños en ocasiones si pueden hacerse realidad ¡
    Sería facilísimo , pero en este caso , el dicho de la unión hace la fuerza no es más que una utopía, pues las armas que pueden usar los seres humanos ,y que están a nuestro alcance , no son metralletas ,simplemente una que poseemos todos ,la que no tiene balas ,sencilla de manejar , esa de la cual no hacemos uso y que daría tan buenos resultados , ” La Unión “.
    El cerebro no está de adorno encima de la cabeza , pero lamentablemente hay mucha gente que lo tiene de adorno, y este en desuso , tiende a rubinarse.
    Un bonito sueño que podría hacerse realidad, pero en el bonito sueño expresado por el escritor , difícil tarea , y solo real siendo virtual en 3D jeje ¡, pues este estoy segura que lo soñado y posiblemente ansiado por este último, lo tenemos millones de personas en alguna ocasión .Pero para que este se haga realidad, y no acabe en un mal despertar ,hay que trabajar duro ,sin miedo, y con seguridad .Y sobre todo “Unidos “,cosa más que improbable ,pues cientos de miles , por no decir millones encontrarían siempre alguna excusa para la desunión,
    Y con este sencillo cuento ,siempre estarán los aletargados ,y los interesados para acabar soltándose de la mano de la cadena , esa que unida nos llevaría al final del camino = Igualdad = Democracia = Libertad= Comprensión , etc , etc ¡
    Bonito sueño ¡, que pena el crudo despertar ¡

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