Chirridos históricos

Marzo 28 12:02 2016 Print This Article
Vera-Cruz Miranda

Vera-Cruz Miranda

Cuando los nacionalistas justifican sus actuaciones basándose en cualquier pasado histórico son de todo menos sensatos y coherentes. Hace un tiempo, la presidenta del gobierno de Navarra, Uxue Barkos, creó polémica respecto a los premios Príncipe de Viana y al Homenaje a los reyes de Navarra. Este año, a diferencia de los anteriores, cada uno de los actos va a realizarse por separado para que tengan su propio protagonismo. Hasta aquí podría parecer una decisión acertada, aunque el problema comienza cuando se intenta justificar mediante argumentos históricos.

En relación al premio Príncipe de Viana, la presidenta alegó que este año se desvinculaba de la Corona española porque “la realidad de la figura no tiene vinculación en este sentido”, de modo que por este motivo no se invitaba a los reyes. Por el otro lado, el Homenaje a los reyes de Navarra tampoco contará con la presencia de los reyes porque muchos navarros e historiadores veían la celebración de un homenaje así en la capilla de Leyre bajo los sones de la marcha real “una suerte de chirrido histórico”. Según la propia presidenta, de esta manera se ordenaban los actos, era todo mucho más “moderno” y era una posición “más cierta y más sensata”. Evidentemente, esta decisión no tiene nada de moderna, sensata ni de cierta, sino que responde únicamente a esa política nacionalista, en este caso vasca, de cortar cualquier vínculo que represente España en esa reivindicación absurda e incoherente de adherir el reino de Navarra a su causa nacionalista.

Los premios Príncipe de Viana se crearon para celebrar los cincuenta años de la Institución del mismo nombre dedicada a fomentar y preservar la cultura navarra. “Príncipe de Viana” hace alusión al título creado por Carlos III de Navarra en el año 1423 para su primer nieto, Carlos de Aragón, y destinado únicamente a los herederos del trono navarro. Estos premios se refieren a este primer príncipe de Viana, un personaje muy apropiado para representar la cultura navarra porque fue un gran apasionado de las letras, la poesía y la lectura. Sin embargo, a pesar de las tesis de la presidenta, en su figura confluían parte de las coronas españolas porque por sus venas corría sangre aragonesa, castellana y navarra, al descender de los reyes de Navarra, pero también de los de Aragón y de Castilla. Por tanto, se trata de un personaje muy vinculado a los reinos hispanos, una vinculación que perdurará en la historia, al pasar ese título a todos los herederos navarros y posteriormente a los herederos de la Corona de España, junto con los de los demás reinos. Pero no se trata de una cuestión solamente de título, pues el príncipe de Viana era muy consciente de esa relación de Navarra con el resto de reinos peninsulares y así lo expresaba en su obra, “Crónica de los Reyes de Navarra”, en la que decía que su historia sobre el reino “debe comenzar por las poblaciones de España, por descubrir estos viejos fundamentos de este reyno de Navarra” y exaltaba así: “E tú Navarra, no consintiendo que las otras naciones de España se igualen contigo en la antigüedad de la dignidad real”. El mismo príncipe aceptaba esa vinculación con los demás reinos de España por historia, por raíces y por cultura; esa relación que la presidenta de Navarra pretende negar alegando “modernidad”.

Lo mismo sucede con el Homenaje en el monasterio de Leyre a los reyes de Navarra, esos reyes que tienen sangre navarra, francesa, castellana y aragonesa, y que son también reyes de las Españas, de una parte que conforma un conjunto y que en la actualidad están representados por la Corona. Por este motivo, la presencia de los reyes de España en el monasterio de Leyre está totalmente legitimada porque representan el conjunto de los reinos históricos españoles, la herencia de nuestro pasado, y por consiguiente el himno, también.

Por desgracia, en Navarra también sufren las consecuencias del nacionalismo excluyente que olvida, aleja o separa la parte de la sociedad, de la historia o de la cultura que representa España, en este caso la monarquía, alegando unas justificaciones “históricas” que no se corresponden con la realidad. Falsear el pasado no es sensato. Explicar la historia de España como si cada uno de los reinos fueran compartimentos estancos, tampoco. Alegar modernidad cuando lo único que se pretende es fomentar las barreras históricas que nunca existieron, tampoco. Esto sí que produce “chirridos históricos” a todos los españoles por pisotear nuestro pasado, nuestras raíces y nuestra cultura común.

Vera-Cruz Miranda

Doctora en Historia

 

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1 Comment

  1. JordiS
    Abril 02, 14:52 #1 JordiS

    Los nacionalistas no se preocupan por pequeñeces como la historia. Ellos toman de la historia aquello que les conviene, ignoran convenietemente lo que no y no dudan en reescribir la historia a su manera. Tampoco hacen demasiado caso a la “realidad” lo que les permite erigirse como representantes de el sentir popular o de la mayoría de la población aun cuando no lo son o de vendernos preciosas utopias que nunca se harán realidad.

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